Una Mujer Sabia Edifica Su Casa, No La Destruye – Predica

Una Mujer Sabia Edifica Su Casa, No La Destruye - Predica

Título: Una mujer sabia edifica su casa, no la destruye

Lectura Bíblica: Génesis 2:28;

Introducción:

Uno de los privilegios que Dios le ha concedido a las esposas, es gozar de una familia y ayudar en su edificación.

Ejercen un papel protagónico en esta tarea. Pero, ¿están haciendo bien su tarea, mis hermanas? Es un interrogante que nadie más que ustedes se pueden responder.

Dios y ustedes lo saben. Con fundamento en la Biblia le invitamos a realizar este examen que será edificante para sus vidas y, sin duda, traerá cambios positivos a su hogar.

Las bases sólidas del hogar

I. La esposa juega un papel importante para sentar las bases sólidas de su hogar.

  1. La esposa es una ayuda idónea para su esposo (Génesis 2.28)
  2. Idónea para acompañar al esposo
  3. Idónea para ayudar a traer la Presencia de Dios al hogar
  4. La esposa debe evaluar si es sabia o necia para edificar el matrimonio  (Proverbios 14:1)
  5. Sabiduría para edificar el hogar
  6. La necedad destruye los cimientos del hogar.

Las bases sólidas de una familia

II. La esposa juega un papel importante para sentar las bases sólidas de una familia

  1. La esposa debe marcar la diferencia en el hogar a partir del ejemplo (Leer Proverbios 31:10-31)
  2. La esposa debe ser una roca sólida en la que se afirme el esposo en situaciones de crisis (Proverbios 31:11)
  3. La esposa debe manejar bien las finanzas en el hogar (Proverbios 3:12-18)

Familia firme

III. La esposa juega un papel importante para ayudar a permanecer la familia firme en medio de cualquier circunstancia

  1. La esposa ayuda a fundamentar la familia en disciplina y orden (Proverbios 31:15, 21)
  2. La esposa demuestra sabiduría y prudencia en todo lo que hace (Proverbios 24:3, 4)

Los paralelos entre estos pasajes son evidentes. ¡La ventaja que tenemos aquí es que Jesús mismo nos explica su enseñanza! Quisiera destacar tres aspectos de esta enseñanza:

LA CASA NO ES EL ENFOQUE

Jesús no dice nada sobre las dos casas en sí. No nos dice si una era más grande que la otra, más bonita, o más útil. El problema de la casa del insensato no fue que las ventanas estaban muy pequeñas, o que faltaron cuartos, o que el techo quedó muy bajo. Jesús no le da importancia a la apariencia de la casa.

En esta parábola, la casa podría representar los hábitos visibles de una familia. Entonces, cuando leemos “la mujer sabia edifica su casa”, no deberíamos enfocarnos en una mujer que tiene su hogar muy organizado y bien cuidado, que siempre llega a tiempo con sus hijos a la iglesia (con los textos de la escuela dominical memorizados), o que es callada y sumisa.

Y, cuando escuchamos “la mujer necia la derriba con sus manos”, tampoco deberíamos centrarnos en una mujer que a veces no llega a la reunión femenil, que se le olvida que le toca apoyar en cunas, que no plancha las camisas de su esposo, o que habla mucho.

Estos hábitos visibles son secundarios para Jesús. Dijimos que Jesús no se enfoca en la casa en sí. Dos hogares pueden verse diferentes en hábitos diarios, y aun así tener el mismo fundamento. De igual forma, dos hogares pueden verse casi idénticos en prácticas familiares, y estar fundados sobre fundamentos muy diferentes.

No nos distraigamos con cosas secundarias que no representan la verdadera sabiduría.

¿Cómo es, entonces, una mujer sabia que edifica una casa que perdura?

EL FUNDAMENTO ES LA CLAVE

Jesús se enfoca en el fundamento: “Cavó, y ahondó, y puso el fundamento sobre la roca; y (…) estaba fundada sobre la roca”. Esto implica trabajo y esfuerzo en algo lento y difícil. El necio no se molestó con el fundamento porque era mucho compromiso, y no quiso invertir tanto tiempo en algo que quedaría completamente escondido de la vista.

Nadie va a ver cuánto te costó poner el fundamento. Pero Jesús dice que el sabio es el que ve la importancia de cavar y ahondar, esforzándose en algo que nadie más va a ver. La mujer sabia que edifica su hogar tendrá que invertir mucho tiempo y esfuerzo en algo que nadie más ve. La sabiduría no se desarrolla en público. No es algo que sucede en Facebook o Instagram.

Pero esto nos deja con una pregunta: ¿sobre qué está fundada la vida de una mujer sabia? Esta es la pregunta que Jesús contesta para nosotras en su parábola. La vida de una mujer sabia está construida sobre la Palabra. La mujer sabia fundamenta su vida sobre el oír y el obedecer la Palabra de Dios.

Ambos elementos son importantes. Jesús empieza la parábola diciendo: “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?” (Lc. 6:46).

En otras palabras, ¿por qué asistes a la iglesia, dices “amén” y aparentas ser una buena cristiana, pero no me obedeces? Puedes tener tu “casa” bien arreglada, pero tener un fundamento débil. De hecho, mi casa puede verse más bonita que la de fulanita, y aun así estar a punto de caer. ¿Cómo es eso posible? Porque no basta con oír la Palabra. No es suficiente decir: “Señor, Señor”.

Se requiere cavar y ahondar, permitir que la Palabra oída, leída, meditada y memorizada permee las capas de pecado, llegando a tocar la “tierra negra” de la obediencia.

Sin embargo, ¿cómo puedo saber cuál es el verdadero fundamento de mi “casa”?

LAS DIFICULTADES REVELAN EL FUNDAMENTO

Si vemos una fila de casas bonitas y arregladas, ¿qué tendría que suceder para revelar la condición del fundamento? Un terremoto o una inundación, ¿no? Es exactamente lo que dice Jesús: “Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa” (Mt. 7:25).

Puede ser tu pecado o el de tu esposo, un trabajo perdido, un accidente con tu auto, la pérdida de un bebé. Las dificultades revelan el verdadero fundamento de tu vida. En esta parábola, no existe persona sobre la que no vengan las aguas.

Las pruebas vendrán. Ahí se verá si has construido sobre el fundamento sólido de la obediencia a la Palabra, o si estás derribando tu casa con tus propias manos.

¿Proverbios 14:1 y la parábola de Jesús nos dan alguna receta secreta para ser una mujer sabia? Realmente no. Nos enseñan el mismo mensaje que el resto de la Biblia. Para ser una esposa, madre, hija, abuela, o hermana sabia, necesito ser una verdadera discípula de Jesús.

Si quieres tener una casa firme y ser una verdadera discípula de Jesús, oye su Palabra y obedécela. Cava y ahonda, invierte esfuerzo en caminar en obediencia a la Palabra. Descansa en la gracia de Cristo, y permite que te santifique diariamente.

Conclusión:

Dios le concedió a la mujer el enorme privilegio de desempeñar un rol de edificadora del hogar. Lo dice la Biblia.

No que ella lleve el liderazgo total—roll que le corresponde al esposo–, sino que en la tarea de sentar las bases de una familia sólida, ella juega una posición privilegiada y protagónica.

Como esposa, cada una de ustedes debe orar que Dios le conceda sabiduría para ayudar en la formación de un hogar estable, donde primen principios y valores y en el cual nuestro Poderoso Hacedor sea glorificado.

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