Una iglesia sanadora


Santiago 5:13-20
Parece que a Santiago le gusta hacer preguntas breves con respuestas breves para beneficio de la iglesia. Estas breves preguntas y respuestas pueden ser muy claras y eficaces para nosotros, mostrándonos el perfil de comunidad cristiana que Jesucristo desea.

UNA IGLESIA QUE ORA Y CANTA

La vida del cristiano no es siempre gozo y alegría, hay momentos en que nos encontramos “afligidos”. Las aflicciones pueden ser físicas, mentales, personales, financieras, espirituales o religiosas, etc.. Esto nos provoca depresión y ansiedad y Santiago aconseja a buscar las fuerzas en Dios por medio de la oración. El apóstol Pedro nos anima a que echemos nuestra ansiedad sobre el Señor, porque El tiene cuidado de nosotros (1 Pedro 5:7).

Pero luego de la tristeza, viene el gozo. La iglesia primitiva era un iglesia que cantaba. Fijémonos en el testimonio de Pablo en Efesios 5:19. A diferencia de lo que sucedió en la sinagoga judía ortodoxa, que desde la caída de Jerusalén en el año 70 d.C., suspendió la música en señal de tristeza y dolor por la tragedia en la iglesia cristiana, desde sus principios y a pesar de la persecución, siempre hubo una actitud de alabanza y adoración porque el cristiano recuerda el Amor infinito del Señor y disfruta de la gloria presente. En definitiva, debemos ser pacientes en la oración en la adversidad y agradecidos y felices en la prosperidad.

Þ UNA IGLESIA QUE ORA Y SANA

Cuando Santiago habla de aflicciones en el vs. 13, se refiere entre otras cosas a la enfermedad física, y nos muestra cuál debe ser la actitud de la comunidad cristiana: convocar a los ancianos (presbíteros) de la congregación, quienes no eran considerados así por su edad, sino por su condición de líderes reconocidos por su actitud pastoral, que funcionaban como representantes de los creyentes (Hch. 20:28). Es claro el énfasis de Santiago en la oración y su poder. Al mencionar la unción con aceite, simplemente lo hace desde su uso medicinal. Efectivamente, si recordamos al buen samaritano, veremos que utilizó aceite (de oliva) como medicina suavizante y vino como antiséptico en las heridas del judío atacado por los ladrones.

Podríamos parafrasear el versículo diciendo: “Oren por él y adminístrenle la medicina.” Vemos que el vs.15 nuevamente pone el énfasis en la oración de fe pidiendo la sanidad del enfermo. Los ancianos ofrecen sus oraciones con fe porque tienen la promesa de que el Señor curará al enfermo y lo levantará de su lecho pero están sujetos a Su voluntad. La frase “Y si ha pecado, su pecado se le perdonará” nos muestra lo interrelacionados que están el cuerpo y el alma. Nuestra mentalidad occidental, heredada del pensamiento griego, nos lleva muchas veces a separar cuerpo y alma. La Palabra de Dios nos enseña que el ser humano es integral. Que nuestra realidad espiritual y nuestra realidad material se complementan y relacionan estrechamente. Recordemos que cuando el Señor Jesús sanó al paralítico le dijo “Tus pecados te son perdonados” y luego “Levántate, toma tu camilla y anda” (Mr.2:5).

David expresa esta realidad en el Salmo 32: 3, 4 y seguidamente en el vs. 5 encontramos la medicina en la confesión. Es terrible la carga que nos impone el no saber pedir perdón a Dios y a nuestro prójimo como el no saber perdonar a quien nos ofende. Nos crea raíces de amargura, angustia y depresión. Santiago conoce muy bien cuál es el remedio para ésta situación y lo expresa en los vss. 15 y 16. El sabe que una buena relación con Dios, también trae como consecuencia una buena relación con nuestros hermanos y por eso nos anima a que practiquemos la confesión y el perdón para ser sanados.

Nuevamente enfatiza el poder de la oración con el ejemplo del profeta Elías (vss.17 y 18), mostrándolo como un hombre común , sujeto a las debilidades y tentaciones de cualquiera de nosotros, pero que sin embargo fue fuerte por medio de la fe, que permitió a Dios mostrar su poder.

Þ UNA IGLESIA QUE SIGUE LA VERDAD Y RESTAURA:

Santiago finaliza su carta mostrándonos la importante misión de la comunidad cristiana, al participar en el plan de salvación de Dios en dos instancias:

· Buscando al que se aparta de la verdad del evangelio para restaurarlo.

· Haciendo conocer las buenas nuevas de salvación a aquél que aun no se ha decidido por seguir la verdad.

Resulta maravilloso, a la vez que comprometedor y desafiante, el saber que si somos cristianos participamos directamente de la salvación de nuestro prójimo.

Þ CONCLUSION:

Santiago no enseña en éstos últimos versículos cómo vivir una vida cristiana sana en tiempos de adversidad, felicidad, enfermedad y pecado. El destaca la oración como fuente de poder e ilustra esto citando el ejemplo de la vida del profeta Elías.

También nos recuerda nuestras responsabilidades como comunidad cristiana hacia la persona que se aparta de la verdad. Los cristianos de nuestra comunidad debemos brindar cuidado espiritual al extraviado y traerlo de nuevo al arrepentimiento, para que pueda vivir y para que sus pecados sean perdonados.

Debemos preguntarnos si como comunidad cristiana de La Lucila, realmente confiamos con todo nuestro ser en el poder de la oración, cuidamos mutuamente unos de otros y cumplimos con las dos grandes misiones de la iglesia: testimonio y comunión, que lleva a la sanidad.

Iglesia Bautista La Lucila

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