¡Qué bien sé hacer mi cama!


Autor:
Silvia García

Edades:
Todas las edades

Valores:
obediencia, compromiso

Aurora era una niña alegre, divertida y muy buena con sus hermanos mayores Adolfo y Ana y también con sus compañeros de colegio. Sacaba muy buenas notas pero en casa no hacía lo que debía y en ocasiones sus padres tenían que acabar castigándole por este motivo.

Aurora no quería recoger los juegos y juguetes que sacaba de las estanterías, le daba mucha pereza lavarse los dientes, dejaba su ropa en el suelo cuando llegaba del colegio y no hacía nunca su cama.

Sus padres le repetían todos los días que tenía que empezar a ser mayor porque ya tenía nueve años, pero Aurora tapaba los oídos y corría por el pasillo de su casa hasta que sus padres se cansaban de buscarla y repetirle lo mismo una y otra vez.

Un buen día su papá entró a la habitación donde Aurora jugaba con una pizarra azul con estrellas y pegatinas de colores. Extrañada, la niña dejó de jugar con sus muñecos y escuchó lo que su padre le tenía que decir:
– Aurora, mira lo que te traigo aquí. Es la Tabla del compromiso. La gente mayor aprende a hacer cosas que no le gustan para ayudar a los demás así que puesto que tú ya eres mayor, lo que vamos a hacer ahora es dibujar aquí las cosas a las que tú puedes hacer sola para ayudarnos a mamá y a mi.
– ¿Como qué? – Contestó Aurora sorprendida-.
– Por ejemplo hacer tu cama por las mañanas mientras mamá te hace el desayuno. Si lo haces te daremos una estrella de colores y si el sábado tienes 6 estrellas te dejaremos que escojas la merienda que quieras. Pero recuerda que tienes que cumplir con tu compromiso, y eso significa que deberás hacerlo todos los días.
– ¿Compromiso? ¿Y todos los días papá?
– Sí. Si no, no cuenta. Vamos a escribirlo en la pizarra para que todos sepan cuáles serán tus tareas a partir de ahora.

A partir del día siguiente Aurora empezó a hacer la cama todos los días y sus padres estaban muy contentos. El fin de semana contaron las estrellas y puesto que Aurora había cumplido con su compromiso y tenía seis estrellas, pudo elegir chocolate con churros como merienda.

Esa misma tarde los tíos de Aurora fueron de visita a su casa y la pequeña les llevó nada más llegar a su habitación:
– Mirar tíos: ¡Mirar qué bien sé hacer mi cama!
– ¡Oh vaya! ¡Está muy bien! Y además así ayudas a los papás – Contestaron sus tíos.
– ¡Claro! – contestó Aurora alegre, que se fue a por sus juguetes que estaban guardados en el baúl.

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