Pedro, el niño batería


Autor:
Irene Hernández

Edades:
Todas las edades

Valores:
ayudar, amistad, comprensión

Álex, Hugo y Dani eran tres amigos que todas las semanas se reunían la noche del viernes en casa de uno de ellos. Allí pasaban la noche escuchando música y contando historias.

Un día conocieron a Pedro, un niño nuevo en el colegio que siempre andaba dibujando muñecos muy raros y que parecía muy tímido.

A Álex le llamaba mucho la atención ese niño, así que un día lo invitó a la fiesta de los viernes y Pedro, muy tímido y sonrojado, aceptó la propuesta.

– ¡Qué bien que hayas venido!, ¿Por qué no nos enseñas tus dibujos? – le dijeron.

Pedro empezó a enseñarles sus dibujos de muñecos súper extraños. ¡Parecían niños de otro planeta!. Pero, de repente, cuando mejor lo estaban pasando, Pedro se levantó de un salto y les dijo:
– ¡Lo siento mucho chicos! ¡Me tengo que ir!

Pedro se marchó y los tres se quedaron extrañados sin saber por qué Pedro se fue así y no se quedó a dormir.

A la semana siguiente, volvieron a invitar de nuevo a Pedro, y, una vez más, Pedro se marchó de manera misteriosa.

Hugo y Dani, que eran más desconfiados, comenzaron a burlarse de Pedro:
– ¡Es un miedica! ¡Seguro que se va porque tiene miedo y no es capaz de dormir fuera de su casa!

Pero Álex estaba seguro de que algo más ocurría, así que lo siguió para averiguar qué pasaba.

Cuando Pedro entró en su casa, Álex lo observó desde la calle y de repente vio como Pedro se quitaba toda la ropa y se colocaba en una especie de máquina del futuro en su espalda.

– Un momento, ¡no puede ser! Pedro no es un niño, ¡es un robot! – gritó alucinado.

Pero entonces Pedro se dio cuenta de que Álex lo estaba espiando:
– ¡Qué vergüenza! Me has pillado… no digas nada por favor. Lo cierto es que soy un robot y necesito cargar mi batería durante toda la noche…Si no lo hago no funciono y por eso no puedo quedarme con vosotros nunca.
– Pero Pedro, puedes confiar en nosotros. ¡A mi me encanta que seas tan diferente! ¡Es más! ¡Tengo una idea! A partir de ahora llevaremos esa máquina que necesitas a nuestras fiestas y así podrás cargar desde allí tu batería!

Y así fue como Álex contó a Hugo y Dani que Pedro era en realidad un robot y les demostró que no era ningún miedica.

Los dos se avergonzaron de haberse reído de él, le pidieron disculpas y, desde entonces, los cuatro pasaron las de los viernes noches juntos y se divierten al máximo con las historias de su nuevo amigo al que desde ese día decidieron llamar Pedro, «el niño batería».

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