¿O es pan, o es veneno?


Versículo de la Biblia: Número 14:8-9
En tiempo pasado los reyes usaban cubiertos de plata, para descubrir si de alguna manera los alimentos estaban envenenado o no. Ya que la plata al contacto con el veneno cambia de color. Si los alimentos están envenenados, rehusaríamos tomar el bocado.
La Biblia nos enseña que dependiendo de nuestra actitud ante cualquier situación, ellas pueden ser o pan o veneno. Porque si pensamos que el ataque de nuestros enemigos son venenos, trataríamos de huir; pero si pensamos como pan, aceptaríamos con sumo gusto.



En Número 14: 8-9, podemos ver que los Israelí llegaron hasta Cades-barnea, allí Moisés envió a 12 espías para reconocer la tierra prometida. Después de reconocerla en cuarenta días y cuarenta noche ellos regresaron. Sin embargo, los 10 espías reportaron al pueblo y a Moisés trágicamente. Informaron en forma negativa diciendo “La tierra que vimos no es una tierra que fluye leche y miel, pero es una tierra que traga a sus moradores; sus torres son altas, son descendientes de los gigantes y ante ellos somos como langosta”. Ellos tomaron una actitud negativa y crítico. Escuchando el informe, el pueblo quedó totalmente desanimados, empezaron a llorar y lamentar su situación, se quejaron contra Dios y Moisés. Al instante, se levantó Caleb y trató de animar al pueblo diciendo “No es cierto, la tierra que vimos realmente fluye leche y miel, entremos y conquistemos, porque los comeremos como pan, su amparo se ha apartado de ellos, Dios nos la entregó, entremos con valor”. Pero el pueblo estaba en contra de Josué y Caleb, que alzaron piedra para matarlos; al instante se presentó la gloria de Dios y sacando a los 10 espías que había informado negativamente los mató en el mismo lugar. Luego los que daban más crédito al informe negativo fueron echados nuevamente al desierto, allí durante 40 años de peregrinación la primera generación fue sepultada. Aunque la primera generación fue destruida, Josué y Caleb a sus 80 años como si fuesen jóvenes de 40, guiando a los restos entraron a la tierra prometida. Los otros no pudieron entrar a la tierra prometida, porque ellos habían pensado que los moradores y las dificultades eran venenos; de modo que rehusaron aceptar la situación; pero no así Josué y Caleb, ellos pensaron de las pruebas y tribulaciones como pan. Esto les ayudó a aceptar la situación con una actitud positiva. Consecuentemente, ellos pudieron vencer las vicisitudes y entrar a la tierra prometida; asimismo gozaron de las bendiciones y gracia de Dios. De igual manera sucede en nuestro diario vivir, si consideramos a las pruebas y a las tribulaciones como veneno, trataríamos de cualquier manera de huir de su presencia; pero si lo consideramos como pan, lo aceptaríamos sin ninguna dificultad. Para tener una vida más agradable, no piense de las pruebas y las tribulaciones como veneno, sino como pan. Primero, considere que las pruebas y las tribulaciones son como el pan de cada día. Así como necesitamos alimentarnos para nuestra subsistencia, de lo contrario no podríamos sobrevivir por mucho tiempo. Aunque hay caso como el ayuno que es necesario para los cristianos, pero esto es por la gracia del Señor. De igual manera, los alimentos diarios son importantes para nuestro cuerpo físico, asimismo para el crecimiento y la madurez espiritual son necesarios las pruebas y las tribulaciones. De modo que considere las pruebas y las tribulaciones como pan. Pero también debe entender que los sufrimientos por el pecado y la infracción de la ley no son pan, sino castigo consecuencia del delito. Ahora veamos la vida de prueba que vivieron algunos hombres de la fe. Abraham, a los 75 años fue llamado por Jehová, pero su vida no fue la más placentera. Padeció durante 25 años de pruebas y tribulaciones. Mientras atravesaba esta situación, él estaba madurándose, pues su fe iba en aumento, la obediencia estaba creciendo, se estaba convirtiendo en un gigante espiritual. Se convirtió en padre de la fe. Después tenemos el hijo de Abraham, Isaac; aunque era un hijo prometido de Dios, deseando Dios ver su obediencia, pidió que lo sacrificara en el monte Moriah. Pues, fue con su padre hasta el lugar señalado, ayudó a su padre a preparar el altar y calladamente se entregó para ofrecerse en sacrificio. Cuando el padre alzó la mano para degollarle, el dolor que debió sentir haya sido algo inefable. Él aunque era hijo único, había experimentado el dolor de la muerte, y esto le sirvió para crecer en obediencia y fe. Tenemos otro ejemplo en Jacob. En casa de su tío trabajó durante 20 años como siervo, luchó con un ángel en Peniel, allí se descoyuntó el muslo y se convirtió en cojo. Sin embargo, mediante estos sufrimientos Jacob se convirtió en padre de las 12 tribus. José a los 17 años por los celos de sus hermanos fue vendido como esclavo a casa de Potifar; allí trabajó durante 10 años como tal; pero por una confabulación, paso a una prisión donde vivió 2 años de sufrimientos. Él era un escogido de Dios, era un hombre bendecidos, pero su vida estaba llena de dolores, y sufrimientos como un camino lleno de espina; pero por estas experiencias, él se convirtió en un gigante espiritual. De manera que a sus 30 años fue electo como gobernador de todo Egipto. Moisés era un gran líder, político y profeta que sacó al pueblo Israel de Egipto y los dirigió a la tierra que fluye leche y miel. Pero él también antes de llegar a ser lo que fue, pasó por muchos sufrimientos. A los 40 años escapó de Egipto y peregrinó 40 años en el desierto como pastor de ovejas; experimentó soledad, dolor y abandono; pero internamente estaba madurando y se estaba convirtiendo en un hombre digno de Dios. A los 80 años sólo con una vara llegó a Egipto y sacó a su pueblo del cautiverio. Todos ellos pasaron por muchos sufrimientos, pero todos estos padecimientos fueron de provecho para convertirlos en grandes hombres de fe. También hoy Dios al que llama hará pasar por fuego de sufrimiento. Porque el que sabe lo que es pasar hambre, sabrá agradecer por los alimentos; el que está lejos de la casa, sabrá añorar el calor del hogar. Por tanto, para aceptar las tribulaciones y las pruebas con actitud positiva, debe pensar de ellas como pan. Segundo, reciba las tribulaciones y las pruebas con una actitud de agradecimiento. Pues, si usted piensa de ellas como pan, es lógico que se sienta agradecido; sólo el que está enfermo gruñirá ante los alimentos preparados. Así sucede también con nuestros hijos, los que comen agradecidos crecen saludables, pero los que siempre se quejan y murmuran están débiles.

En I Corintios 10:10 y 13 dice “Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor” “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar”. Hermanos, si entendemos que las tribulaciones y las pruebas son un banquete que Dios nos prepara; de manera que no debemos quejarnos, mucho menos murmurar ante ella; porque si rehusamos aceptarlas, estaríamos rehusando también el banquete de Dios.

Como padre también me esforcé mucho por alimentar a mis hijos. El segundo era muy débil y alto, como no deseaba alimentarse tuve que inventar la manera de alimentarlo. Le decía “este alimento es espinaca (porque le gustaba mucho Popeye), la espinaca tomó el avión y quiere aterrizar en tu boca”. Sabemos que los padres siempre se esfuerzan mucho para alimentar a sus hijos, para que ellos crezcan saludables. Asimismo nuestro Padre Celestial quiere alimentarnos de tribulaciones y pruebas para que crezcamos más fuerte y maduro. Por tanto, nuestra actitud ante ellas deben ser siempre de agradecimiento. En Salmos 23:5 dice “Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando”. Antes los angustiadores, ante tribulaciones y pruebas, Dios nos prepara un banquete y hace rebosar nuestra copa.

En Salmos 50:14-15 “Sacrifica a Dios alabanza, y paga tus votos al Altísimo; E invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás”. En tiempo de angustia clamamos a Dios y Él escucha nuestra oración, esto nos lleva a crecer aún más y gozar también de su gracia. En II Crónicas 20 vemos cómo Josafat luchó contra las fuerzas aliadas de los hijos de Moab y Amón. Él reunió al ejército pero también reunió un grupo de coros para entonar cánticos de alabanza y adoración a Dios. Ellos alabaron a Dios diciendo “Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre”. Él fue el primer rey que se presentó a la guerra con un grupo de coros. Cuando ellos comenzaron a alabar a Dios, Jehová manifestó su poder e hizo que los enemigos se pelearan entre ellos. Los Israelíes estaban quietos viendo el espectáculo. Esto nos enseña que debemos tomar el banquete de tribulaciones y pruebas sin reproche, pero con una actitud de agradecimiento. También deben alimentarse con alegría. Alimentándose algunos se quejan, murmuran o gruñen, entonces no podrá digerir bien. Si mientras pasa por tribulaciones y angustia se queja, murmura o gruñe no serán de provechoso para nosotros. Pero si lo acepta con alegría, reconociendo que Jesús también tomó la cruz, será de provecho para nuestra vida. De manera que si acepta las tribulaciones y angustias con quejas y murmuraciones, ellos se convertirán en veneno para usted.

En Santiago 1:2-4 dice “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna”. Deseando que nosotros estemos perfectos y cabales, nos alimentará con tribulaciones y pruebas.

Tercero, como los alimentos deben masticarlos bien para digerirlos, así también las tribulaciones y las pruebas deben masticarlos bien con oraciones y fe. En la Segunda Guerra, los japoneses queriendo aprovechar el tiempo, obligaban a los soldados comer lo más pronto posible el arroz; así, ellos llenaban el arroz de agua y lo tomaban como agua. Pero esto les provocó enfermedades gastrointestinal. Una vez que se dieron cuenta del error, pidió que masticaran bien los alimentos. Hermanos, comer apresuradamente causa indigestión. Los alimentos deben comer despacio y masticarlos bien. De igual manera, cuando se presenten tribulaciones no trate de huir apresuradamente; mas acéptelos con oraciones y paciencia, luego espere con fe y digiera masticándolos bien. Para digerir bien las tribulaciones y las pruebas, primeramente necesitamos arrepentirnos. Porque sea que nos guste o no, las tribulaciones y las pruebas son la providencia de Dios, que deseando transformarnos nos hace atravesar para llegar al arrepentimiento.

En Salmos 66:10 dice “Porque tú nos probaste, oh Dios; Nos ensayaste como se afina la plata”. Pues, Él nos prueba como se prueba la plata para su afinación; asimismo Él nos prueba para quitar de en medio los pecados. En I Juan 8-9 dice “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”. ¿Quién está libre de pecado? Una hermana llegó a mí para decirme que ella carece de pecado. Que no sentía remordimiento alguno; entonces le dije “esto es maravilloso, hermana, ¿si en este momento si pasara su vida por la pantalla, usted lo vería allí sentada?” Entonces ella me contestó “no, pastor”. Dice la Escritura “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”. Pero si nosotros confesamos nuestros pecados, el Señor es fiel y justo para perdonar nuestros pecados. Es así que las tribulaciones y las pruebas son necesarias para que meditemos de nuestra vida y lleguemos ante el Señor arrepentidos. Dijo el salmista que padecer de sufrimiento fue provechoso para su vida. El decorista de plata, primeramente toma a la plata y lo coloca en el crisol y lo calienta con fuego, cuando suben los residuos los saca y lo calienta otra vez, repite este procedimiento hasta ver a su rostro reflejado dentro del crisol. Cuando vea su rostro dentro del crisol, dejará de calentarlo, porque el material está listo para el uso.

Pues, las tribulaciones y las pruebas nos sirven para sacar de nosotros los residuos de pecado, mediante el arrepentimiento, hasta que el rostro del Señor Jesús se refleje en nosotros. Para esto, el Señor nos hará pasar más y más por pruebas. Hermanos, ciertamente las tribulaciones y las pruebas son nuestro pan, pero debemos aprender a digerirlos bien; masticar bien significa llegar al arrepentimiento. Asimismo debe aceptar los cambios; ya que las tribulaciones son señales de que necesitamos transformación.

En II Corintios 5:17 dice “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”. Se trata de traspasar de un lugar a otro mediante tribulaciones. En Romanos 12:1-2 dice “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”. Debe transformarse; porque si los cristianos están donde están sin aceptar los cambios que el Señor desea alcanzar en usted, entonces se llenará de moho y de residuo, por último se convertirá en un inútil. Sin cesar debemos aceptar los cambios que el Señor nos pide.

Para tal efecto, Dios nos lleva de un lugar a otro, y levanta terremoto en nuestra morada para que de alguna manera aceptemos los cambios.

Para que podamos digerir bien las tribulaciones, debemos orar fervientemente. Buscar la ayuda de Dios; porque la oración es la pastilla digestiva de las tribulaciones y las pruebas.

En Santiago 5:13 dice “ ¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas”.

En Mateo 7:9-11 dice “ ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?”.

A nuestro parecer pensamos que tenemos piedra y escorpión, pero en realidad, Dios los transformará en algo maravilloso. “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósitos son llamados”. De modo que al que se arrepienta, se quebrante y acepte las tribulaciones y las pruebas como pan y los digiera con oraciones, a la postrer Dios los unirá a bien. Se convertirán en proteína para nuestro cuerpo.

¿Qué alimento es dañino? Algunos piensan que los alimentos sin cocer constan de mucha nutrición; que los alimentos cocidos matan las vitaminas. Sea cocido o no, nosotros necesitamos de nutritivos. Así, pues, las tribulaciones y las pruebas son nutritivos para nuestro espíritu, para nuestra vida cotidiana. Esto podemos comprobar con nuestra vida. Al mirar usted su vida pasada se dará cuenta que los mejores tiempo fueron cuando pasando el valle de sombra de muerte, llegó arrepentido, quebrantado ante Dios en oraciones y él los sacó de allí con su vara y cayado a la luz; esto motivó a usted a la obediencia y madurez espiritual y a la vez se convirtió en provecho para su vida. Al pasar por las tribulaciones y las pruebas, se dará cuenta que Dios está con usted; el que crece sólo en el invernadero no tiene oportunidad de experimentar nada. El que creció en el invernadero cuando lo deje en las afueras del mundo, no podrá resistir las lluvias, las tempestades y los vientos fuertes; sucede todo lo contrario del que crece fuera del invernadero, ellos crecerán firmemente ante cualquier cambio climatológico. De igual manera, si es posible, el Señor nos alimenta con tribulaciones y pruebas para que así crezcamos fuertes y saludables. Hace algunas semanas pasada una hermana de otra iglesia me envió una carta. Ella esta sufriendo de cáncer a páncreas, estaba sangrando y si no paraba la sangre moriría. Después de salir del hospital me visitó para recibir oración y me dijo “¿Por qué yo debo padecer de esta enfermedad, siendo yo una cristiana?. Pero sé que el Señor me sanará, por eso estoy aquí para recibir su oración”. Regresó ella a su casa, pero siguió sangrando y los doctores le dijeron que no había manera de salvarse y que se preparara. Pero ella decía “Yo fui impuesto con la mano de Jesús, arrepentido regresé al Señor, por tanto, ciertamente el Señor me sanará; porque por su llaga soy curada”. Al cuarto día dejó de sangrar y quedó limpia de cáncer a páncreas. Y volvió ella a escribirme diciendo “Pastor, mi vida tiene ahora más sentido que cuando no padecía de cáncer, antes decía que soy cristiana, pero solamente participaba de la ceremonia, oraba sin prestar mucha atención; pero durante este tiempo llegué arrepentido de corazón, y experimenté el poder de Dios, ahora veo muy claramente el reino de Dios y el infierno. Doy gracias al Señor porque este sufrimiento fue de provecho a mi vida, desde ahora en adelante tendré una vida realmente digna para el Señor”. La tribulación fue de beneficio a esta hermana.

Si digiere bien las tribulaciones, estos se convertirán en nutritivo; pero así como después de alimentarnos necesitamos de un tiempo para la digestión, es necesario la paciencia.

En Santiago 5:11 dice “He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo” En Hebreos 10:35-36 dice “No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa”.

Para recibir el *****plimiento de la promesa de Dios, necesitamos esperar con paciencia. Porque después de esperar con paciencia, ella se convertirán en grandes bendiciones para nuestra vida.

Para aceptar las tribulaciones y las pruebas con actitud positiva necesita de un pensamiento de más. Pensar que las tribulaciones son provechoso para su vida; que son pan y no veneno. Si es pan, debe digerirlo y esperar con paciencia la digestión. Si piensa así, será como Josué y Caleb quienes pensaron, hablaron y actuaron positivamente. Cuando usted piense, hable y actúe positivamente, también Dios estará con usted para derramar toda su bendición, llenarle de vida, y de amor. No obstante, si murmura, se queja y gruñe ante las tribulaciones y pruebas o piensa, habla y actúa negativamente, entonces estos realmente se convertirán en veneno. La consecuencia está a la vista, como lo que sucedió a los diez espías, quienes fueron destruidos inmediatamente.

Nosotros debemos ser positivo, optimista y creativo, pensar en tales cosas, tener fe y actuar como tal. Estad siempre gozoso, orad sin cesar, y dad gracia en todo, porque esta es la voluntad de Dios en vosotros. Para tener una vida así, piense siempre de las tribulaciones y las pruebas como pan y acéptelos con acción de gracias y digiéralos en el nombre del Señor.

Oración.

Dios santo y Todopoderoso, los venenos son realmente peligroso para nuestra vida, pero el pan es de provechoso para nosotros. Si nosotros pensamos que las tribulaciones y las pruebas son venenos, huiríamos de ellas, pero si los pensamos como pan con alegría podremos digerir. Los Israelíes pensaron a Canaán como veneno, y en sus intentos de huir de ella, fueron todos destruidos; pero Josué y Caleb lo aceptaron como pan, y fueron llenos del poder de Dios, convirtiéndose en dueños de Canaán. Oh Dios, pedimos aceptar las grandes y pequeñas tribulaciones que llega a nuestra vida para hacernos crecer espiritualmente. Ayúdenos a no quejarnos ni maldecirnos por la situación; pero aceptar la situación con sumo gozo y acción de gracias. Oramos en el nombre de Jesús. Amén.

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