Michael Jackson – Talento y Tormento Parte II


Talento y Tormento

Parte: II

En respuesta a un artículo escrito por mi persona acerca de la muerte de Michael Jackson titulado “Talento y Tormento” y que fue publicado en diversas páginas y blogs de ministerios de corte evangélico; recibí por diferentes medios comentarios respecto al contenido del mismo y con mucho placer puedo decir que la mayoría de ellos eran muy positivos.

Las pocas críticas negativas que llegaron a mi conocimiento, las puedo resumir usando las palabras escritas por una persona del sexo femenino, la cual expresaba lo siguiente: “Ni yo, ni Usted que escribió el artículo tuvimos la maravillosa idea de compartirle el evangelio de Jesús a un hombre que ahora de muerto es juzgado.”

Tengo que confesar públicamente que nunca tuve la “maravillosa idea de compartirle el evangelio de Jesús” a Michael Jackson, ni tampoco a Elvis Presley o a John Lennon; pero esto no me quita el derecho de juzgar la vida y el carácter del artista a la luz de las Sagradas Escrituras y de los parámetros establecidos por Dios en Su Palabra.

Si bien es cierto Jesús nos exhortó: “No juzguéis, para que no seáis juzgados”, en el mismo párrafo nos ordenó: “No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen” (Mateo 7:1, 6).

Asimismo, en el mismo capítulo, nuestro Señor nos otorgó la prerrogativa de “conocer” a un árbol “por sus frutos”, a tal grado que su pensamiento conclusivo fue: “No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos” (Mateo 7:18)

Michael Jackson, fue miembro de la secta de los Testigos de Jehová desde su niñez hasta la aparición de su álbum Thriller en el año 1982, cuando fue reprendido y disciplinado por la Sociedad de la Torre del Vigía.

El punto que estoy tratando de establecer es que aunque M.J. conoció una distorsión del Evangelio, aún así Juan 3:16 en la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras dice: “Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo Unigénito para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.”

Aunque Sergio A. Perelli, no tuvo la “maravillosa idea de compartirle el evangelio de Jesús”; Michael Jackson conocía que Jesús era y seguirá siendo la piedra angular del Evangelio.

Y sumado a todo lo escrito en los párrafos anteriores, Michael Jackson tuvo como sus consejeros espirituales a dos personas de alto reconocimiento en el mundo político-religioso de los Estados Unidos de Norteamérica.

El primero el Reverendo Al Sharpton, quien presidiera los tributos funerarios de M.J. el 30 de Junio en el Teatro Apollo de Harlem, Nueva York y el 7 de Julio en el Centro Deportivo Staples ubicado en la ciudad de Los Angeles; y el Reverendo Jesse Jackson (ninguna relación familiar con el cantante), que en los años 1984 y 1988 se postulara a la presidencia como candidato del Partido Demócrata.

En una conferencia de prensa el Reverendo Jesse Jackson expresó lo siguiente acerca del popular cantante: “Michael Jackson se convirtió en un extraño. Su vida personal se tornó anormal, solitario, excéntrico…las glorias de esta tierra lo hicieron olvidar la Gloria más importante, la Gloria que él debía darle a Dios.”

¿Se habría olvidado por un momento el Reverendo Jesse Jackson de las palabras de Jesús: “No juzguéis, para que no seáis juzgados”?

¡De ninguna manera! Jesse Jackson juzgó como un servidor lo hizo la vida y el carácter de M.J. por los frutos de un árbol y de un “árbol malo”; muy opuesto al árbol del cual nos habla el autor del Salmo 1.

Estoy seguro que otros hombres y mujeres Cristianos trataron de ayudar a Michael Jackson, pero ninguno pudo hacer nada por alguien que en alguna oportunidad también se lo escuchó afirmar que el Evangelio iba en decadencia y que estaba destinado a desaparecer.

¿En dónde está hoy el alma de Michael Jackson?

Los comentarios que expongo a continuación proceden de personas que argumentan ser “Cristianos”, pero a mi parecer saben tanto de Biblia como yo de ajedrez y del primer grupo tristemente tengo que admitir que abundan en las iglesias latinoamericanas:
“Dios decidió quitárnoslo, pues Jackson era demasiado para nuestra primitiva humanidad…la verdad es que Jackson no murió sino que se convirtió en un dios extraterreno del baile…¡te guste o no!”

A mí me gustaría ver las caras de Enoc y Elías, si leyeran las palabras que algunos “Cristianos” escriben sin ningún discernimiento espiritual que provenga del Espíritu Santo que inspiró la Biblia y no de un espíritu engañador que no difiere que inspiró a Joseph Smith.

Y otro afirma: “Michael está en el cielo con Dios, siempre confió en El; nunca lo negó y esto es suficiente para estar en su Gloria, ahora él tiene la paz que en la tierra no tuvo.”

La fe de este supuesto “hermano” que no tiene ningún reparo en declarar que “Michael está en el cielo con Dios…etcétera”, no tengo ninguna duda que pueda ser la que es capaz de decirle a una montaña que se mueva de un lugar para otro; pero no sin antes escuchar unas canciones de Pink Floyd y fumarse unos cigarrillos de marijuana; y yo tendría que someterme al mismo ritual para poder creer que una aberración como la que he leído, ha procedido de un corazón que conoce la Santa Biblia.

Jermain Jackson, hermano de Michael; se convirtió al Islam en el año 1989 y después de hacer un viaje a La Meca declaró al periódico Muslim News lo siguiente: “Cuando regresé de La Meca, le traje (refiriéndose a Michael) muchos libros sobre el lugar y sus tradiciones ; y él me preguntó varias cosas acerca de mi religión. Yo le dije que es pacífica y bella” ¿No será esta una referencia a la serpiente del Edén?

Unos años después, el periódico The Sun de Londres anunciaba que Michael Jackson había celebrado su conversión al Islam en la casa de su amigo Steve Porcaro, tecladista del grupo Toto, en la ciudad de Los Angeles; contando también con la presencia del cantante Cat Stevens hoy conocido como Yusuf Islam. En esta ocasión se le propuso a Michael Jackson que tomara el nombre de Mustafá pero prefirió escoger Mikaeel por ser uno de los ángeles de Alá.

Entonces, ¿en dónde está hoy el alma de Michael Jackson? ¿Está con Jehová o con Alá?

Si no interpreto mal las palabras dichas por el Maestro y registradas en Juan 14:6, para estar con Su Padre que nos es Alá sino Jehová, no hay que aceptar a Mahoma, sino solamente a El como “el camino, la verdad y la vida? ¿No le declaró Jesús lo mismo a Nicodemo en Juan 3:16?

¿Será que Dios hizo una excepción con Michael Jackson, aún escogiendo “otro camino”? ¿Será que a Dios lo convencieron las palabras de otro “hermanito” que escribió que Wacko Jako era una luz en la oscuridad y un rayo en la tormenta?

¿Será que llegó el momento para mí de dejar de estudiar la Biblia y ponerme a aprender a jugar al ajedrez?

Autor:
Sergio A. Perelli

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