Las galletas de la profe Lourdes


Autor:
Silvia García

Edades:
A partir de 4 años

Valores:
perdonar, aprendizaje

Se están acabando las clases y la profe de plástica explica a todos los niños que van a hacer una actividad diferente para que todos puedan mostrar su creatividad. Los niños hablan entre ellos. ¿Qué será? ¿Qué será? ¿Qué será lo que la profe Lourdes les pedirá?

Al día siguiente todos están jugando y riéndose tras volver a clase después del recreo, cuando Lourdes entra por la puerta todos se callan y la miran divertidos, esperando que cuente su creativo plan.

– ¡Feliz lunes, chicos y chicas! Por vuestras caritas ya veo que os acordáis que hoy vamos a hacer algo diferente. ¿Sabéis lo que traigo en estas bolsas? -preguntó con mirada misteriosa.

– ¡Nooooo! -gritaron todos a la vez.

– Tengo aquí una masa de galletas. Galletas con las formas que queráis y los colores que os gusten. Luego haremos una pequeña fiesta donde probaremos todas las galletas y será muy divertido.

– ¡Qué bien! – dijeron muchos alrededor de la profesora.

Lourdes llevó a los niños a una sala especial, sacó cajas grandes donde tenía la masa hecha y sobre unos papeles de cocinar puso un trocito de masa a cada uno y unos botes con pintura que se puede comer. Algunos colores eran dulces y otro picaban y eran amargos como algunas chucherías.

Algunos niños se lanzaban enseguida a crear su galleta, unos con forma de osito, otros con forma de luna o estrella… Les encantaba la actividad. Carmen una de las niñas de la clase estaba haciendo un corazón y Lourdes observó como cuando hablaba con otra compañera unos niños, Marcos y Antonio echaban muchísimo pica pica a su galleta sin que ella se diera cuenta. Ellos se reían sin parar y no le decían a Carmen la travesura que acababan de hacer. Lourdes decidió que su broma pesada tendría una consecuencia, pero sería después de que todos acabaran de hacer sus galletas.

En total decoraron entre todos 20 galletas. Lourdes cuando todos acabaron les
dijo:
– Chicos estoy muy contenta, habéis trabajado mucho. Voy a pasar por cada mesa, viendo qué forma y color tiene vuestra galleta y probaremos un trocito tanto vosotros como yo y decidiremos cuál nos gusta más de todas. Antes de empezar si me gustaría que alguno de vosotros coma una galleta, que estoy segura de que estará muy bien por el esfuerzo que ha puesto la compañera pero también muy sabrosa por el esfuerzo que
han puesto otros compañeros. -dijo Lourdes, mirando a Marcos y Antonio.

– Carmen, tráenos tu maravillosa galleta.

Carmen, sorprendida, se levantó y llevó delante de la profesora su galleta con forma de corazón y color rojo.

– Muchas gracias, Carmen. Ahora voy a partirla en dos trozos y la van a
comer Marcos y Antonio.

A los dos niños le salieron unos coloretes rojos como el tomate, pero Lourdes no les dio tiempo a decir nada, partió la galleta y les dio un trozo a cada uno. Como no sabían qué hacer, porque no querían decir que habían echado pica pica, se la acabaron comiendo.

Enseguida empezaron a poner muecas raras, a sacar la lengua hacia fuera y a cerrar los ojos. El resto de compañeros no podían parar de reírse.

Lourdes les quitó la galleta, les dio un vaso de agua y les indicó que esperaba que aprendieran de la experiencia, que pidieran perdón a Carmen y dieran importancia al respeto y que entendieran que si uno hacía las cosas mal era mejor decirlo antes de sufrir las consecuencias de enfrentarse a la mentira.

Marcos y Antonio aprendieron la lección. Carmen les perdonó y disfrutó de comerse las galletas ricas de sus dos compañeros con el resto.

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