Familia

Estudio demuestra que los niños se portan peor con la mamá que con nadie más

Siempre que llego y le pregunto a la señora que me ayuda cómo se han portado mis hijos la respuesta es “¡¡de Maravillas!!” ¿Cómo? ¿Estamos hablando de los mismos niños con los que lucho todas las noches para que coman bien, que me cuestionan todo, que no quieren bañarse o cepillarse los dientes o despertarse o ponerse la ropa…? ¿A ustedes les pasa lo mismo?

¿Por qué será que cuando pasamos tiempo con ellos se portan peor? ¿No se supone que soy su mamá y que no hay nadie más en el mundo que se preocupe más por ellos que yo? ¿me pasa solo a mí

No es de extrañar que, en la guardería, en la escuela o en casa de personas extrañas tus niños se comporten de manera muy diferente a como lo hacen en casa y, sobre todo, contigo.

Pues sí, un estudio confirma que, efectivamente, la tendencia de los pequeños a portarse mal con la madre y, sin embargo, bien, fuera de casa existe y está demostrada. Te contamos las razones.

Un estudio, realizado por la Universidad de Washington arrojó resultados sorprendentes con respecto al comportamiento de los hijos delante de la madre en comparación con otras personas y otros escenarios. La conclusión especificaba que ellos se enfrentan más a la voz de la autoridad cuando está representada por la madre y en la misma habitación.

Acto seguido, se pudo demostrar que, cuando se les daba una orden por parte de una voz que no era la de la madre, los niños respondían satisfactoriamente.
¿Cuál es la razón?
En un marco de posibilidades abiertas, se cree que el niño asume que la madre es ese lugar seguro en el mundo donde se siente tranquilo y a salvo, por ende, cree que puede hacer lo que sea porque siempre todo estará bien para él. El vínculo de confianza que se crea entre la madre y el hijo es tan estrecho que, genera en él ese clima necesario en el cual se siente tan cómodo que hasta la cuestión de límites le resulta inaceptable, cree inconscientemente, que no interesa cuan mal se comporte, pues su madre estará allí eternamente y siempre sentirá por él, el mismo amor.
Los pequeños enseñan en casa ese verdadero yo que guardan mientras están fuera. Cuando están lejos de casa, es probable que en otros ambientes extraños y otros contextos no se sientan lo completamente cómodos como quisieran.


Las pautas de la rutina diaria te serán útiles
Los niños asumen que su madre es quien cumple con la función de cubrir sus necesidades tanto las alimenticias, las de cuidado, como las emocionales. Acuden cuando las llaman, los protegen, los aman. Cuando todo esto no sucede como ellos lo requieren, es cuando comienzan los problemas.
Entonces, aquí debemos proponernos trabajar con las emociones. Esto significa que es una tarea que debe hacerse desde que son muy pequeños. Existen unas rutinas que se pueden hacer en casa, con el fin de enseñarles una estructura de cómo manejarse cuando están en casa. Se trata de que puedan comprender lo que la madre espera de ellos en diferentes circunstancias a lo largo del día. El propósito es que los pequeños aprendan a conseguir esa tranquilidad que tanto necesitan.

Una lección práctica para ti

Otro punto muy importante, hablando de rutina, es que a ti también te servirá para acompañarte en este proceso. De esta manera tú también tendrás la oportunidad de organizar mejor el día a día y regular así esa ansiedad y ese estrés que te genera el inconveniente con el niño. Una actividad importante en materia de organización tanto para ti como para el pequeño es, ir avisándole el horario en que termina la hora del juego, avisarle que debe lavarse las manos para comer unos 10 minutos antes y que debe dejar lo que está haciendo para cumplir con la regla. Este tipo de reglas también te serán prácticas como apoyo no solo a ti sino, para la organización de todos los que viven en la casa.


Es bueno poder superar esta etapa que te genera cierta incertidumbre y alguna sensación de descontrol, pues aprenderán juntos a vivir cada momento y a disfrutar mejor la vida en familia. Mantener la armonía en el hogar es una de las tareas más difíciles para los padres, es un desafío diario, pero, es reconfortante alcanzarlo para aprender a crecer juntos construyendo un hogar feliz.

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