FE

En la frontera: seguir adelante o retroceder…


Una llamada telefónica pasadas las diez de la noche. Estaba escribiendo para una revista cristiana. Al otro lado de la línea el líder del grupo de alabanza de una iglesia en la que he predicado varias veces. Tiene el indeclinable propósito de renunciar al ministerio.

 

–Lo he intentado muchas veces—asegura–. Se me dificulta cambiar. Paso días en ayuno y oración, incluso he comenzado a cambiar las pautas de comportamiento conforme nos enseñó en el último mensaje, pero es inútil…—explica.

 

Pues estás viviendo el proceso en Dios.., vas bien….—le digo a Jefferson quien –se puede intuir–, está bastante angustiado.

 

 

Pero no es suficiente—me dice–. Me atormenta todo lo malo que he hecho. Apenas estoy avanzando espiritualmente, los recuerdos de mi ayer vienen a la mente. Me llenan de desánimo.—argumenta.

 

 

Lo conozco. Es un líder dinámico. Tiene capacidad, voluntad y evidencia cambio. Pero ahora, en el curso del diálogo, insiste una y otra vez que no quiere seguir adelante. Que desea renunciar a la alabanza en su congregación…

 

 

Dios nos saca de la crisis

 

 

Los períodos de crisis son frecuentes en muchos cristianos. Quizá los ha experimentado en su existencia. No es el único y de hecho, tampoco será el ultimo. Pero es a usted y a mi, a quienes profesamos fe en el Señor Jesús, a quienes nos corresponde corroborar con hechos lo que decimos desde los púlpitos a nuestras congregaciones.

 

 

Cuando llegan momentos inesperados de dificultades, que se suman unas a otras hasta convertir los días en una concatenación de momentos desesperantes, es a Dios y nadie más que a El a quien debemos volver la mirada.

 

 

Un breve texto que hallamos en el capítulo 43 del libro de Isaías arroja luces sobre el particular. En el versículo 16 leemos “Así dice el Señor, el que abrió camino en el mar, una senda a través de las aguas impetuosas…”(Nueva Versión Internacional) al referirse a la obra prodigiosa del Señor entre los israelitas al cruzar el mar rojo.

 

 

Esos prodigios que rompen todos los esquemas de la lógica se pueden repetir hoy en nuestra vida si depositamos la confianza en El, en la certeza de que no hay problema por grande que parezca que Dios no pueda resolver. ¿Ha meditado en este asunto?¿Ha puesto en práctica este principio?¿Se da cuenta que como líder y cristiano es el primero que debe aplicar todo cuanto predica?

 

 

El pasado nos ata

 

 

A la par que son inherentes los problemas en el desenvolvimiento de un cristiano, también lo son los recuerdos del ayer. Quizá lo mal que actuamos o posiblemente el daño que nos provocaron. Este baúl del ayer no hace otra cosa que robarnos la tranquilidad e impedirnos que avancemos. Es como una atadura que pone límites al propósito de avanzar asidos de la mano del Señor Jesucristo.

 

 

¿Cuál es la perspectiva que tiene Dios del ayer? De acuerdo con la Biblia, para el Señor el ayer es cosa del pasado. Sobre el particular inspiró al profeta Isaías para que escribiera en el capítulo 43: “Olviden las cosas de antaño; ya no vivan en el pasado”(versículo 18).

 

 

Si fuéramos al Creador con un bulto enorme de recuerdos, antes que felicitarnos es probable que nos diría: “¿Qué haces cargando todos los pensamientos del ayer?”. El no comparte que vivamos atados al pasado. Y es Dios quien, por su poder y cuando se lo pedimos, nos ayuda en le proceso de sanar las heridas emocionales que amenazan nuestro corazón.

 

 

Prepárese para una nueva vida

 

 

En una de las cartas de Pablo a los nuevos creyentes podemos leer: “Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!”(2 Corintios 5:17. Nueva Versión Internacional).

 

 

Dios nos ve a partir de las nuevas criaturas que somos en Cristo, redimidos por la obra redentora del Señor Jesús quien perdonó –por su sacrificio—todos nuestros pecados. El dejó en el ayer todo lo que era del ayer.

 

 

Ahora, si nos remitimos de nuevo al capítulo 43 del libro de Isaías leemos que dice: “¡Voy a hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, ¿no se dan cuenta? Estoy abriendo un camino en el desierto, y ríos en lugares desolados”(versículo 19).

 

 

El ayer nos ata. No puede seguir vigente. No podemos darle cabida en nuestro ser. De lo contrario, viviremos en el pasado, como si el tiempo se hubiese detenido. Jamás olvide que el ayer es historia, el presente es realidad y el mañana es esperanza.

 

 

La hora de revisarnos

 

 

Es hora de que revise su existencia. ¿Cómo está avanzando espiritualmente?¿Todavía sujeto al pasado?¿Acaso se encuentra entre la frontera que le pone en la encrucijada de seguir adelante o retroceder en la vida cristiana?

 

 

Recuerde que tiene tres elementos disponibles para aplicar en su existencia desde hoy: El primero, llevar esa crisis de fe cristiana ante Dios: el segundo, dejar de lado los recuerdos y, el tercero, entender que cada nuevo día se abre ante sus ojos el capítulo en blanco de un libro que recién está por escribirse. ¡Usted es nueva criatura en Cristo, viva como tal!.

 

 

Dios lo llamó a vencer, no a la derrota. Usted puede avanzar, con ayuda de Dios. Hoy es su día. Si le asalta alguna inquietud, no dude en escribirme ahora mismo:

 

 

Ps. Fernando Alexis Jiménez

 

Correo electrónico: fernando@adorador.com

 

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