EL SECRETO DE LA FELICIDAD CONYUGAL


(1 Pedro 3:1-7)
Introducción: Las estadísticas que nos vienen del campo de la sicología nos dicen que el 90% de las familias no son auténticamente felices. Si esto es cierto estamos hablando que solamente en el 10% de los hogares se respira una atmósfera de paz, amor, comprensión, respeto y reconcimiento. El resto les falta algunas de estas cosas. Esto pudiera ser una alarma si se toma en cuenta que cada uno nosotros cuando estuvo en el altar recibiendo la bendición de Dios, esperaba por tener un hogar feliz.

De modo que el cuadro que estuvo en nuestras mentes de ser “felices hasta que la muerte nos separe” quedaría frustrado en el camino al percatarnos de nuestras propias situaciones que hemos venido enfrentando en el curso de nuestro matrimonio. Y la razón es porque el amor pasa por tiempos de pruebas y muchas dificultades. La ruptura y no la unión familiar pareciera ser el flagelo que más ataca nuestra relación conyugal. Al momento de buscar los componentes para la felicidad en una pareja, son muchos que de acuerdo a propia experiencia han dado su “ secreto”. De modo que algunos dicen que es el sexo lo que sostiene el matrimonio. Otros que son los hijos. Algunos otros hablan de una buena comunicación. Algunos hablan de la estabilidad económica. Y hay los que creen que con la asistencia a la iglesia se logra la felicidad en un matrimonio. Sin embargo aun las parejas que asisten a la iglesia no son del todo felices. De modo que las estadísticas parecen no equivocarse. Son innumerables las parejas que esperan algo más, ¿pero donde conseguirlo? !Les tengo una buena noticia para el día de hoy! Sí pueden haber parejas verdaderamente felices. Por supuesto que no estoy pensando en el proverbio danés que afirma que “un esposo sordo y una esposa ciega forman siempre una pareja ideal”. Pedro, quien fue un hombre casado nos da el secreto.

ORACION DE TRANSICION: Conozcamos el secreto de una pareja feliz.

I. LA ACTUACION RESPONSABLE DE LA ESPOSA v. 1-7

1. El secreto de su sujeción v. 1. Pedro usa la palabra sujeción en su carta para referirse a la relación del siervo con su Señor, del ciudadano con el gobierno y ahora de la eposa con su marido. En ninguno de los casos puede notarse una especie de envilecimiento o alguna negación forzada de la propia personalidad a otra persona. No hay tal cosa como un servilismo humillante. No había en la mente del autor la idea que en el matrimonio la esposa cesaría de ser persona. Pablo, quien también hace esta recomendación habla primero de “sujertarse los unos a los otros en el Señor”. De modo que cualquier sujeción viene en el contexto del señorío de Cristo en nuestras vidas. Es posible que este concepto se vea como anticuado en la mente de las mujeres modernas. Pero una mujer sabia aprenderá la importancia de mantener este principio para bendición de su vida y la de sus hijos. Ella verá en su marido el líder y guía de la salud de su hogar. Esta sujeción se desprende por el intenso amor hacia su marido traducido en confianza, pero a su vez por un profundo temor a su Dios. En una relación normal, llena de amor y armonía, el esposo no tendrá problemas para ser cabeza del hogar, pero a su vez la esposa no siente que se han “usurpado” sus derechos al ceder a el su liderazgo. Vea usted el resultado de esta determinación v.1b.

2. El secreto de una conducta basada en el temor a Dios v. 2. El sentido original de este texto es que la esposa asume una conducta temerosa, no tanto por el temor a su esposo, sino por el temor a su Dios. Se sabe por culturas y costumbres que algunas mujeres viven bajo un miedo a sus maridos, reprimidas y sin poder levantar su voz por alguna represalia. El término “casta y respetuosa” nos habla de una vida limpia, pura y sin reproche como un estilo diario. Estas virtudes parecieran ser extrañas y muy raras, sobre todo cuando nos asomamos a un nuevo milenio que recibe a una sociedad que ha venido quebrantando sus valores y sus pautas de acuerdo al orden etablecido por Dios. Una conducta “casta y respetuosa” en una mujer cristiana despierta el elogio divino, produce la admiración del esposo, crea confianza en los hijos y se constituye en un testimonio vivo para sus vecinos. Muchos años atras, Salomón con su especial sabiduría lo había dicho de esta manera: “Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; la mujer que teme a Jehová, esa será alabada” (Prov. 31:30). Una mujer que experimenta paz en su alma, como resultado de un profundo temor a Dios, descubre el secreto de la felicidad matrimonial, a tal punto que si su marido no es creyente puede ser alcanzado a través de su testimonio.

3. El secreto de su adorno espiritual v.3, 4. La palabra “cosméticos” tan altamente usada por el mundo del maquillaje y tan necesaria para la belleza estética, tiene su origen en la palabra “adorno” de este pasaje. Al universo se le suele llamar “cosmos” para destacar lo hermoso, ordenado y equilibrado. De manera que cuando nuestras bellas damas lucen su apariencia externa están presentando su “cosmo”, especialmente cuanto está presente el elemento de lo estético, elegante y vistuoso. Pero, ¿estaba Pedro encontra del uso de los peinados, de las joyas y de las ropas en las damas de su tiempo? ¿Está la Biblia en contra de los “cosméticos” en la vida de una mujer? !No, absolutamente no! Pero la Biblia si sugiere que haya modestia y buen gusto a la hora de vestirse para el Señor. Las joyas, el peinado y el vestido debe ser el reflejo de una adorno espiritual. Una mujer cristiana no hace de su cuerpo un desfile de moda, que convierte a la casa de Dios en una “pasarela dominical”. Ni tampoco lo descuida tanto que hace de ella una sala mortuoria de caras pálidas y sin vida. Una mujer cristiana se viste para sus dos esposos: su Señor y su marido y en todo refleja “un espíritu afable y apacible, que es de gran estima delante de Dios” v.4b.


II. LA ACTITUD CUIDADOSA DEL MARIDO v. 7

1. El secreto de saber vivir con ellas v.7a. El reconocer la responsabilidad mutua en el matrimonio para ese tiempo, era una señal de lo que Cristo estaba haciendo en muchos hogares. Antes que Cristo viniera, la mujer era un objeto, una cosa que se usaba y se podía despedir por la más mínima razón. La recomendación de Pedro para que los hombres vivieran con ellas de una manera sabia, ya era una revolución en la cultura judia. Aquí encontramos un claro llamado de lo que debiera ser la participación del esposo en la felicidad de la pareja. Este es uno de sus secretos. Aunque es un solo texto dedicado al esposo, encontramos en el los ideales que traen la felicidad a la pareja. Al marido se le convoca a vivir con su esposa de una manera consciente; como su traducción original “de acuerdo al conocimiento”. Son muy buenos los sentimientos románticos y el galanteo hacia la esposa, pero un matrimonio maduro se sostiene por el buen juicio y el aporte del entendimiento. El término “vivid” tiene la idea de amor, mucha simpatía y sobre todo apoyo en todo las situaciones. Hay maridos que son muy sabios para sus negocios, sus entretemientos y para con el trato con otras personas pero descuidan a sus amadas esposas en las cosas básicas de su vida y de su hogar. Un matrimonio necesita del poder del corazón pero también del poder de la mente. Descubro que mientras más sabio soy en el trato con mi esposa obtengo mejores ganancias. Nuestras esposas se merecen ese trado.

2. El secreto de honrarlas delicadamente v. 7b. Anteriormente Pedro había hecho referencia a “Honrad a todos..honrad al rey”. La idea es que así como se le rinde pleitecía, admiración y respeto a todos los que están en eminencia, de igual manera lo debemos hacer hacia nuestras eposas. No hay aquí tal cosa como un llamado al “machismo” sino a la caballerosidad masculina. Todo esto era nuevo en una cultura donde la mujer no valía nada, mucho menos que se le tratara con delicadeza. Hay vacijas que son costosas pero a su vez son muy delicadas; cualquier cosa las puede romper. Asi es la mujer para con su marido. Ella como “vaso más frágil” debe ser protegida física, social, emocional y económicamente. Sabemos por testimonios cotidianos del maltrado al que son sometidas las esposas por sus maridos. La obsevancia de ciertas prácticas culturales hace que a la mujer no se le honre ni se le trate con la delicadeza que espera el Señor. A ellas, como dice nuestro anagio popular, “ni con el pétalo de una rosa”. Como a “vaso más frágil” no equivale a lo que algunos han pensado sobre la existencia de un “sexo débil”. Seguramente Pedro tiene en su mente el asunto de orden físico más que sus capacidades mentales. El hombre tiene una fortalece física que le hace acto para ciertos tipos de trabajo donde la mujer tendría sus limitaciones. Pero la menor fuerza física no disminuye su valor. En el contexto espiritual no hay tal diferencia. Aquí ellas son tan iguales como los hombres. Honrales significa, entonces, que como hombres somos responsables por el cuidado de nuestras esposas, incluyendo las necesidades espirituales. Cuando la Biblia quizo presentar un concepto de la actuación del marido hacia su esposa hizo una comparación de lo que hizo Cristo por la iglesia (su esposa). Su amor por ella fue de entrega y de sacrificio, pero también fue para “presentársela a si mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante..” (Ef. 5:27a). Cuando se habla de honrar a nuestras esposas, Cristo es nuestra punto de referencia.

3. El secreto de considerarlas con la misma bendición v.7c. La esposa ha sido llamada para tener la misma bendición espiritual que el marido. En la economía divina no hubo una distribución a base de privilegios. Por esta muy buena razón los esposos deberíamos relacionarnos con nuestras esposas en amor, cortesía y bondad. El cielo, de acuerdo a la herencia que nos aguarda, será un lugar donde los habitantes son todos iguales a los ojos del Señor. Allí ningún esposo exhibirá su voz apabullante para decir, “!aquí mando yo y se hace lo que yo diga!”. El término “coherederas” se ha usado por otros escritos del Nuevo Testamento para indicar la importancia de la salvación en el contexto de la adopción, especialmente en lo que Dios hizo con los gentiles a través de Jesucristo, “…que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo y copartícipes de la promesa de Cristo Jesús por medio del evangelio” (Ef. 3:6). Pedro está presentando un punto de vista exhaltado del matrimonio. De la misma manera que Dios había hecho que los gentiles fueran parte de su herencia celestial a través de Jesucristo, asi también en el contexto matrimonial, ambos, ahora son copartícipes de la gracia divina. De modo que cuando un esposo ve lo que ya Dios ha hecho en relación con su esposa en este plano de igualdad, debiera vivir con ella como si también fuera “una hermana en Cristo” que aguarda no solo el dia de su redención sino también de su premiación. Es interesante que Pedro señala finalmente que haciendo esto, “nuestras oraciones no tendrían estorbo”. ¿Quiere usted tener respuestas a sus oraciones? !Viva con su esposa, tratándola, no según su perspectiva humana, sino según la visión del Señor! No permita que Dios deje de respondaer a sus oraciones por la forma como usted está tratando a la compañera que él dio de por vida. Aquí radica uno de los grandes secretos para la felicidad en una pareja. Son principios bíblicos, tan viejos pero tan actuales. Practiquémoslos y descubramos como ser felices “hasta que la muerte nos separe”.

CONCLUSION: Un hombre quería ser mejor esposo y tener una relación auténticamente feliz, por lo que consultó a un sicólogo y quizo aplicar todo su consejo. Este fue el resultado: “Cada día salgo a trabajar y aprovecho bien el día. Regreso a casa cansado, sucio y sudado, entro por la puerta arrastrando los pies y me dirijo directamente a la nevera buscando algo para beber. Seguidamente continuo a la sala de estar a mirar la televisión hasta la hora de la cena. Pero después de hablar con usted he procurado hacerlo mejor de aquí en adelante. Así que ayer, antes de salir para el trabajo me bañé y luego me afeite, y me puse una camisa limpia. En el camino de regreso paré en la floristería y compré un ramo de flores. En vez de entrar esta vez por la puerta trasera, como acostumbraba, fui a la puerta principal y toqué el timbre. Mi esposa abrió la puerta, me miró y se puso a llorar. Cuando le pregunté que pasaba, me dijo: ‘Ha sido un día horrible el niño se ha quebrado una pierna y la tiene enyesada. A penas llegué a casa, sonó el teléfono y era tu madre anunciando que viene para quedarse una temporada con nosotros. Traté de lavar la ropa, pero la lavodora se dañó y tengo agua por todas partes. Y ahora tu vienes a casa y…!llegas borracho!”. Aquella mujer no pudo pensar que su marido quería cambiar para mejor. Si esto le sucediera algún día en su propósito de ser feliz en el matrimonio, no se aflija. Consulte al “sicólogo de arriba” y practique las recomendaciones de su palabra y “serás prosperado en todos tus caminos”.

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