EL HERMANO MAYOR DE SANTIAGO –


«ESTE ES UN CUENTO.  UN SENCILLO CUANTO DONDE PODREMOS VER MAS DE CERCA AL JESUS HOMBRE A TRAVES DE LOS OJOS DE SU HERMANO SANTIAGO (JACOB)
EL HERMANO MAYOR DE SANTIAGO:                                       Estaba Santiago sentado a los pies de su madre mientras ella preparaba las verduras y la carne para la cena de esa noche.

Su madre le miraba de reojo para que el joven no se sintiera observado y pudiera entretenerse con juegos de niños, ya que no contaba más de diez años y su entorno era una aldea de la antigua Judea.
Su madre ya era viuda. Joseph había muerto hacía ya mucho tiempo y sus familiares más cercanos y su hijo mayor la asistían en todo.
En un momento ella rompe el silencio y dice:
MADRE: Santiago por qué no sales a jugar con Marcos. El debe estar tan aburrido como tu ¡!
NIÑO: Quiero estar contigo, no puedo acaso?
MADRE: Si claro que puedes, pero más me gustaría que hicieras algo, como ayudarme a preparar la comida, o jugar con tu amigo, o ir a ver dónde están tus otros hermanos que hace un buen rato que no los escucho gritar.
NIÑO: Están en la casa de Simón y a mi no me gusta ir para allá. Es un señor que grita mucho y tu no me gritas tanto.
Decía esto mientras jugaba con un caballito de madera que le había tallado su hermano.
NIÑO: Madre…. Por qué mi hermano mayor siempre esta fuera de casa, reunido con tanta gente que ni conozco?
MADRE: Te preocupa mucho eso? Acaso no te presta atención cuando regresa de sus giras?
NIÑO: Si claro, me da todos los gustos. Me hace animalitos para que juegue. Pero no quiere hacer soldados de juguete. Dice que no es conveniente.
MADRE: Si te lo dijo de esa forma, por alguna buena razón será.-
El niño sigue jugando a los pies de ella y luego de pensar una pregunta, le dice:
NIÑO: Madre…Por qué mi hermano mayor siempre trae a la gente del pueblo y aún a otros extraños a comer a nuestra casa? El caso no sabe que nosotros no podemos sostener tantas bocas para comer?
Además….. ni se acuerda que no tenemos un lugar tan grande para hospedarlos a todos, e igual se quedan durmiendo fuera de la casa esperándole que salga al día siguiente?
MADRE: Hijo mío, por qué tantas preguntas!!
NIÑO: Otra cosa que me olvidaba………….
MADRE: De qué te olvidabas?
NIÑO: Nada, nada.
Se levantó de allí y salió corriendo con rumbo a la calle principal.
Su madre lo miró hasta que su silueta desapareció. Pensó que quizás se iría a lo de su amigo Marcos y a lo de Simón, el tendedero; aquel que le grita mucho.-
Miriam, así es su nombre, termino su tarea y dispuso la comida en unas vasijas con agua para cocinar al fuego.
Otro de sus niños, algo menor al anterior entra corriendo a buscarle diciendo:
NIÑO 2: Madre, madre, tienes algo dulce para mi?
MADRE: No, pequeño, déjame preparar la comida que pronto vendrán las gentes a orar.
NIÑO 2: Qué es orar madre?
La mujer con toda su paciencia se sienta y al lado se acomoda el niño para escucharla.
MADRE: Orar es conversar con Dios, hijito.
Es decirle lo que nos pasa, lo que guarda nuestro corazón y aunque el ya conoce nuestro interior, a El le gusta escucharnos y alimentar nuestra alma con promesas de vida.
NIÑO 2: Qué son promesas de vida? Acaso estamos muertos ahora?
MADRE: Seguramente lo estuvimos alguna vez, pero ahora estamos bien vivos. Jajajaja.-
Con una carcajada terminó la conversación.
Esa noche llegó su hijo mayor, eran como las 6 de tarde, cuando entró a la habitación principal y le dijo a Miriam:
MAYOR: Madre, qué delicia has preparado hoy para los que vendrán?
Miriam se apura a sacarle sus manos de las vasijas ya preparadas para servir la cena y le reprende porque no quiere decirle qué es lo que ha cocinado, ya que quiere sorprenderlo.
MADRE: Nada, lo de siempre. Además, ya sabes, nunca alcanza, pero siempre sobra, verdad?
MAYOR: Shhhhh, calla (le dice con ademán de hacer silencio), si alguien más te escucha lo que dijiste, van a pensar que estás loca. (se ríen como un par de cómplices).-
A propósito dónde están todos mis hermanos? Quiero verlos y abrazarlos, dónde se han escondido?
MADRE: Lo dices como si no lo supieras, querido mío.- Santiago salió corriendo quién sabe dónde, y Judas, José y Simón están con los hijos del tendedero. Tus hermanas están en casa de Lázaro. Sabes que a Susana le encanta estar rodeada de alumnas para la costura, verdad?
MAYOR: Cuando Lázaro venga las traerá consigo, no te preocupes.
MADRE: Oye, hijo, sabes una cosa? Santiago me estuvo haciendo preguntas sobre ti. Qué debo decirle?
MAYOR: Quizás es hora de que se las respondas. Nada debes temer, si hace preguntas es porque ya está maduro para escuchar las respuestas.
Además hoy es el día en que el conocerá algo muy importante para el resto de su vida y comprenderá cuan importante será para toda la humanidad aquello que el tenga para decirles algún día, al igual que Judas.
MADRE: Crees que los demás no serán conocidos?
MAYOR: Serán una referencia un tanto incómoda para los que se resistan a conocer la verdad, sin poder ver que la verdad los hará libres para siempre.-
Recuerdas cuando estaba platicando aquella tarde y fuiste tu y ellos a saludarme?. Recuerdas lo que te mandé decir?
MADRE: Si claro que lo recuerdo
MAYOR: Pero lo que no sabes es lo que dije a la multitud. Les pregunté: quién es mi madre, y
quiénes son mis hermanos….sino aquellos que oyen la Palabra de Dios y la hacen.-
MADRE: Así es hijo mío. Quizás todavía hay muchos que no lo comprenderán, hasta que se *****plan las profecías.
MAYOR: Ni aún así madre, la piedra dejará de ser piedra.
MADRE: Bueno hijo, no quiero distraerte más quizás tengas cosas que hacer todavía. Verdad?
MAYOR: Si. Iré al taller a terminar algunas cosas y luego recibiremos a los que vendrán a cenar.
Como siempre, prepara lo justo, que como siempre alcanzará.-
Abraza a su madre y la levanta en el aire festejando; y ella gozosa, le dice:
MADRE: Hijo, hijo. Gracias por todo. Ahora déjame que siga con los detalles de la casa. Debo asearla un poco, todavía.-
Te puedo pedir un favor? Me gustaría que vieras a Jairo en su casa. Su hijita está enferma y ya hace unos días que no se levanta de la cama. Puedes ir a verlos pronto?
MAYOR: Todo a su tiempo madre. Todo a su tiempo. Luego nos vemos.
Sale hacia el taller y Santiago entra corriendo como huyendo del peligro.
NIÑO1: Ayúdame, madre. Simón quiere pegarme.
Se refugia en las faldas de Mirian y ésta extrañada le pregunta:
MADRE: Quién quiere pegarte? Tu hermano?.
NIÑO1: No, el tendedero.
MADRE: Pero por qué? Que hiciste para se enojara?
NIÑO1: Nada, sólo le dije que mi hermano mayor sabía que él le cobraba de más y sin embargo nunca se lo reclamó. Porque le pedí si me vendía un retazo de estopa para limpiar los pisos y me lo negó. Le quise pagar, y me lo negó. Yo se que lo necesitas, y te lo quise regalar, madre.-
Entra el tendedero a la casa de Miriam, con cara de enojado.
SIMON: Paz, Señora. Este niño me ha robado.!!
MADRE: Santiago, tu has robado a Simón?
NIÑO1: No madre. El miente. Le dejé el dinero sobre el mueble y me lleve lo que le compré.-
SIMON: Atrevido!!. Me robaste, y tendrás que devolverlo!!
NIÑO1: Hombre malo, nada te robé, nada te devolveré.-
Simón se acerca a la mujer y al niño en forma desafiante y levanta su mano con ademán de pegarles. En eso entra el mayor y dice:
MAYOR: Qué sucede Simón?
SIMÓN: Tu hermano, cuando me descuidé se robó un retazo de mi tienda.
NIÑO1: El miente, no le creas!!
MAYOR: Devuélveselo.
NIÑO1: Pero si yo…..
MAYOR: Devuélveselo, sin discutir. Ahora mismo.-
El niño enojado hace caso a su hermano. Le devuelve la prenda al tendedero y vuelve a los brazos de su madre.
MAYOR: Tu y yo (dirigiéndose a Simón) nada en común tenemos. Pero si quisieras, estas cosas no pasarían. Si tu corazón fuera más generoso tendrías más éxito con tus ventas. Pero eres egoísta, eres ambicioso, eres provocador y oportunista. Si mi hermano compra con dinero, ese dinero será como si yo lo pagara. No debes desmerecerlo porque es menor que tu.
Pero esta casa nada quiere con la tuya hasta que no te arrepientas de corazón.
SIMÓN: Yo…. No quise ofenderte, es que………
MAYOR: (Interrumpiéndolo) Basta Simón, ya es suficiente. Cualquiera que le hace daño a un hermano, a mí me lo hace. Así que ya lo sabes. Puedes irte.
Simón se dio media vuelta y sintió en su corazón como un fuego abrazador. Calló en sus rodillas y pidió ayuda.
La madre hizo ademán de socorrerlo pero el Mayor la detuvo y fue el a auxiliarle. Simón quiere decir algo y no puede. Sus palabras se quedaban en su boca y no podían salir.
SIMON: Perdóname.
MAYOR: Estas perdonado. Ahora levántate y vete en paz a tu casa.
El Mayor le ayudó a recuperarse y Simón salió caminando lentamente con su cabeza agachada, entristecido.-
MAYOR: Bueno, ya están por llegar los que han de venir. Santiago ve a buscar a nuestros hermanos. Están distraídos jugando allí donde los encontré ayer.
NIÑO1: Cómo sabes esas cosas? Alguien te dijo algo?
Dime, por qué siempre sabes las cosas que nadie sabe?. Además, por qué le haces preparar poca comida a Mama y con toda la gente que viene, siempre sobra. No lo entiendo ¡!
Por qué tus respuestas son amables aún cuando merecen otra respuesta?
Por qué……
MAYOR: Bueno, bueno. Tenías razón madre con este preguntón. Vamos Santiago, vamos al taller que allí hablaremos.-

El hermano Mayor y Santiago salieron abrazados hacia la carpintería. Ese hermano mayor era Jesús el nazareno, quien viviendo con su familia, era el reflejo de su Padre en la tierra. El, que siendo Dios, habitó entre nosotros y murió y resucitó de entre los muertos para que nosotros tuviéramos vida, y la tuviéramos en abundancia.-

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