Bosquejos Para Predicar En Una Graduación Para Jóvenes con Reflexión


El graduado

2 Timoteo 3:1-15

Un joven muchacho estaba a punto de graduarse de preparatoria. Hacia muchos meses que admiraba un hermoso auto deportivo en una agencia de autos, sabiendo que su padre podría comprárselo le dijo que ese auto era todo lo que quería.

Así como se acercaba el día de Graduación, el joven esperaba por ver alguna señal de que su padre hubiese comprado el auto.

Finalmente, en la mañana del día de Graduación, su padre le llamo a que fuera a su privado. Le dijo lo orgulloso que se sentía de tener un hijo tan bueno y lo mucho que lo amaba.

El padre tenia en sus manos una hermosa caja de regalo. Curioso y de algún modo decepcionado, el joven abrió la caja y lo que encontró fue una hermosa Biblia de cubiertas de piel y con su nombre escrito con letras de oro.

Enojado le grito a su padre diciendo: «¿Con todo el dinero que tienes, y lo único que me das es esta Biblia?» y salió de la casa.

Pasaron muchos años y el joven se convirtió en un exitoso hombre de negocios.

Tenia una hermosa casa y una bonita familia, pero cuando supo que su padre que ya era anciano estaba muy enfermo, penso en visitarlo.

No lo había vuelto a ver desde el día de su Graduación.

Antes que pudiera partir para verlo, recibió un telegrama donde decía que su padre había muerto, y le había heredado todas sus posesiones, por lo cual necesitaba urgentemente ir a la casa de su padre para arreglar todo los tramites de inmediato.

Cuando llego a la casa de su padre, una tristeza y arrepentimiento lleno su corazón de pronto.

Empezó a ver todos los documentos importantes que su padre tenia y encontró la Biblia que en aquella ocasión su padre le había dado. Con lagrimas, la abrió y empezó a hojear sus paginas.

Su padre cuidadosamente había subrayado un verso en Mateo 7:11 «Y si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, cuanto mas nuestro Padre Celestial dará a sus hijos aquello que le pidan.»

Mientras leía esas palabras, unas llaves de auto cayeron de la Biblia. Tenían una tarjeta de la agencia de autos donde había visto ese auto deportivo que había deseado tanto.

En la tarjeta estaba la fecha del día de su graduación y las palabras:
TOTALMENTE PAGADO.

¿Cuantas veces hemos rechazado y perdido las Bendiciones de Dios porque > no vienen envueltas en paquetes hermosos, como nosotros esperamos?

Esa historia tiene muchas lecturas y aplicaciones, pero para los efectos de lo que hoy estamos celebrando, lo más importante es el lugar que la Biblia tendrá en la vida de los graduados de hoy. Yo sé que sus padres o esposos no le regalaran un auto deportivo en su graduación, pero le dirán que lo que les hará hombres y mujeres triunfadores será la importancia de permanecer en este libro hoy. Esto lo dice el texto de hoy.

 

I. EL TEXTO NOS REVELA LAS RAZONES PARA PERMANECER EN LO  APRENDIDO

a. Los tiempos son peligrosos (vers. 1)

Timoteo fue un discípulo de primera línea. Sin bien Pablo fue educado a los pies de Gamaliel, Timoteo lo fue a los pies de Pablo. Fue tan especial para el apóstol que le dedicó dos cartas pastorales. Timoteo fue un egresado del Instituto Bíblico “Apóstol Pablo”. ¡Qué privilegio el de ese estudiante!

Al parecer Pablo sabía que su discípulo se iba a enfrentar a situaciones difíciles una vez “egresara” de su escuela teológica. De allí pues que le advierte de esos tiempos peligros que vendrán. Pero note que tales tiempos no serán por algún desastre natural que se haya profetizado. Tampoco por alguna guerra u otro tipo de conflicto entre los hombres.

Note que los tiempos peligrosos a los que Pablo hace alusión son por la actitud de los hombres mismos. Los tiempos no cambian. La larga lista que Pablo hace de aquellos hombres las tenemos hoy. El ministro del Señor se enfrenta a esa realidad social.

De allí que el llamado a permanecer en lo que has aprendido es una forma de decir  que toda esta capacitación sirva para reconocer la corrupción que hay en el mundo y como  enfrentar estos tiempos peligrosos. Los tiempos  hoy son igual a los de ayer.

b. “Porque habrá hombres amadores de sí mismos…”

(vers. 2)

Este es el más grande reto al que se enfrenta el que pretende servir a los hombres a través de la predicación del evangelio. Bueno sería que al comenzar un ministerio nos enfrentáramos a gente que ya aman a Dios pues eso haría más fácil el trabajo. Pero no es así. El campo donde está la mies, lista para la cosecha no es fácil.

Será mejor que los hombres amaran otra cosa y no se amaran así mismo porque eso hace que sus corazones se endurezcan más. Un resumen de este texto nos muestra que hay hombres que se han declarado amor a ellos mismos. Esto forman la lista de los llamados “egoístas” vers. 2. ¿Conoce a alguien muy cerca de usted que es egoísta? Que tal un esposo, padre, jefe o un niño  egoísta.

El otro grupo pertenece a los que aman el dinero. Este es otro grupo difícil representado por la gente avara. La Biblia sentencia que la “raíz de todos los males es el amor al dinero”. Al parecer los hombres avaros  llegan a ser los peores en esta lista. Bueno, Pablo le dice a su discípulo que se cuide de ellos. El otro grupo son los amadores del placer más que de Dios. Este es el síntoma de la sociedad que nos toca ministrar. De ellos debemos cuidarnos, pero a ellos debemos ministrar. Para eso servimos.

II. EL TEXTO NOS COMISIONA A PERSISTIR  EN LO QUE HEMOS APRENDIDO

a. Persistir como secreto del triunfo (vers. 14)

Ahora Pablo le dice a su discípulo Timoteo que considere la importancia de la persistencia si quiere ser un ministro victorioso. Por supuesto que Timoteo tenía las opciones en saber que era lo mejor para su vida y persistir en ello, pero él le recuerda que hay prioridades a las que debiera dar importancia si quería ser un hombre victorioso

Por todos es sabido que el secreto del triunfo radica en el valor que le doy a la persistencia en lo que hago. Se dice que cuando Thomas Edison inventó la bombilla, no le salió a la primera vez, sino que realizó más de mil intentos, hasta el punto de que un discípulo suyo le preguntó que por qué persistía en construir una bombilla si había hecho 1000 intentos  y en todos había  fracasos.

Edison  respondió: no son fracasos, he descubierto 1000 formas de cómo no se debe hacer una bombilla. Al final descubrió cómo hacerla. La persistencia es hija legítima de un obrero victorioso. Pablo le dijo a Timoteo que persistiera en lo que había aprendido. Mis amados graduados de nuestro Instituto Bíblico, ustedes han aprendido muchas cosas en estos cuatro años de estudios, por favor persistan en lo que han aprendido.

b. Persistir en lo que hemos recibido de otros

(verss. 14b, 15a)

Timoteo fue un hijo afortunado. Tuvo tres profesores en el “Instituto de su vida”. Tuvo por abuela a una mujer llamada Loida profundamente piadosa por la forma como Pablo la menciona. Ella tuvo que darle al niño Timoteo las primeras lecciones de la ley de Dios. Bienaventurado los hombres que tuvieron una abuela piadosa que les ayudó en su formación espiritual.

Pablo dice que Timoteo había recibido una “fe no fingida” (2 Timoteo 1:5). Y esa misma fe habitó también en su madre Eunice. Bien se puede decir que con dos mujeres como estas formando a un niño hay una  seguridad de un hombre de Dios. Pero Timoteo no conocía a Cristo aun con toda la piedad de sus progenitoras.

De allí que fue necesario que en su vida apareciera un hombre como Pablo quien fue maestro y quien se invirtió en él de una manera total. Apreciados estudiantes yo no sé si ustedes tuvieron la dicha de contar con una abuela y una madre y un Pablo así, pero les aseguro que ustedes han tenido hombres y mujeres que se han invertido en ustedes con amor.

III. EL TEXTO NOS PRESENTA EL LIBRO DEL CUAL VIENE LO APRENDIDO

a. Las Escrituras que nos hacen sabio (vers. 15)

La palabra “sabido” y “aprendido” son sinónimos. La fuente de todo lo que Timoteo sabía provenía de las Escrituras. Ese fue su libro de texto desde la niñez de donde aprendió sabiduría. Las Escrituras tienen la misión de hacer sabio a los hombres. Fue el salmista quien al hablar de las Escrituras dijo: “El testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo”(Salmo 19:7).

El texto del cual hablamos nos específica para qué debemos ser sabios. Ciertamente la Biblia como libro sagrado nos enseña que el hombre puede ser sabio a través de su lectura y conocimiento para vivir diariamente, pero el objetivo final de las Escrituras es que el hombre sea sabio para conocer a Cristo como su salvador.

Los estudiantes que hoy egresan de nuestro Instituto Bíblico han sabido a través de todo este tiempo que las Escrituras tienen un mensaje central: la salvación del perdido. En el mismo comienzo del Génesis ya se nos da lo que se conoce como el protoevangelio manifestado en la profecía de Génesis 3:15. Desde allí hasta la muerte de Cristo comienza el camino para la salvación del hombre.

b. Las Escrituras que provienen de Dios

(vers. 16ª)

Una de las cosas que afirma todo creyente es que la Biblia es el único libro inspirado por Dios, por lo tanto ella es su fuente de autoridad y no otra cosa. Hoy día la Biblia está siendo atacada con respecto a su inspiración. Es más, hay instituciones, incluyendo algunos seminarios liberales, que están negando ciertas partes de la Biblia como no  inspiradas por Dios.

Frente a todo esto, la afirmación que Pablo le dice a Timoteo la tomamos literal, diciendo: “Toda la Escritura es inspirada por Dios”. Durante cuatro años ustedes estudiaron esta verdad y hoy ven coronado el esfuerzo emprendido. Comprobaron que toda a Escritura es inspirada por Dios a través de todos los cursos aprendidos.

En el primer libro: Métodos de Estudio Bíblico, comprobaron por qué la hermenéutica es una ciencia que ayuda a entender la inspiración de la Biblia. En la Perspectiva General del AT, comprobaron la revelación progresiva de la palabra.

En Perspectiva General del NT, comprobaron cómo las Escrituras antiguas se cumplieron en Jesús. Y así, a través de los diez cursos recibidos, su fin fue mostrarnos la inspiración bíblica.

IV. EL TEXTO NOS OFRECE LOS RESULTADOS DE APLICAR LO APRENDIDO

a. La Biblia sirve para cuatro cosas (vers. 16)

Por cuanto la Biblia es la palabra inspirada por Dios tiene una utilidad formidable. Ningún libro que se conozca en la historia tiene las funciones que al final cumple la palabra. Ella es útil para enseñar. Hay muchos libros que se han escrito que tienen la tarea de enseñar, pero al final lo que hacen es deformar el carácter del hombre.

La Biblia tiene la garantía de enseñar al ser humano acerca de un Dios de amor, de gracia y de misericordia, y acerca de una vida eterna por medio de Cristo.

¿Puede pensar en algo mejor para aprender que esto? Pero también la Biblia es útil para redargüir. Esto significa que la misión de la Biblia será convencer al pecador que está errado en su camino y que debe regresar a Dios. También es útil para corregir.

Eso significa que la labor de un obrero del Señor respecto al uso de la palabra es ayudar a aquellos que están en algún error, cualquiera sea, a salir de allí a través del consejo que la Biblia misma ofrece. Y por último, la Biblia es útil para “instruir en justicia”. Una de las más dulces tareas de un obrero del Señor es instruir a un recién creyente. Nada nos da más gozo que verlo crecer en el Señor.

b. La Biblia tiene una meta final

(vers. 17)

La meta final de las Escrituras inspiradas es que el hombre de Dios sea cabal, maduro y apto para toda buena obra. Hay etapas que cada creyente debe superar. Hay niveles de madurez que el cristiano necesita alcanzar. La tarea de los que hemos tenido el llamado de Dios de equipar a los santos para que hagan la obra del ministerio tiene esto como su meta.

La oración “a fin de que” sugiere el lugar donde cada creyente debe llegar; pero sobre  todo donde cada  llamado por Dios debe llegar. Hay que hacer notar algo en esto. Todo creyente es un hijo de Dios, pero no todos los creyentes son “hombres de Dios”.

La finalidad de la formación de la palabra es que los hombres y las mujeres que Dios llame al sagrado ministerio lleguen a ser “hombres de Dios”. ¿Por qué esta distinción? ¿Cuál es la meta final? Pues que ese hombre que ha sido instruido por la palabra esté “capacitado para toda buena obra”.

La finalidad de la preparación teológica es poder capacitar al “hombre de Dios” para toda buena obra. Ni más ni menos. Este el fin de una capacitación con ésta.

CONCLUSIÓN:  

¿Qué hará usted con lo aprendido ? Esto es lo que tiene que preguntarse todo egresado de este instituto hoy. Usted puede engavetar lo que ha aprendido o usted lo puede poder al servicio del Señor. ¿Qué se le recomendó a Timoteo?

Bueno se le dijo que persistiera en lo aprendido. Que consideraba la importancia de la  palabra para bendecir y ayudar a otros. Es fácil abandonar lo aprendido. Después que los discípulos estuvieron tres años en el Instituto Bíblico del Maestro, y al ver que había muerto, regresaron otra vez a sus antiguos oficios.

Un gran sentido de fracaso inundó sus corazones y no fue sino hasta que volvieron a ver al Señor resucitado que regresaron otra vez a lo que habían aprendido. Decida hoy servir mejor al Maestro. Usted ha sido capacitado para toda buena obra. Usted ha sido llamado para ser un hombre y una mujer de Dios dedicada a su obra. No hay excusas. Hágalo.

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