El Deleite de Dios en La Obediencia


1 Samuel 15:22-23

¿Se complace el SEÑOR tanto en holocaustos y sacrificios
como en la obediencia a la voz del SEÑOR?
He aquí, el obedecer es mejor que un sacrificio,
y el prestar atención, que la grosura de los carneros.
Porque la rebelión es como pecado de adivinación,
y la desobediencia, como iniquidad e idolatría.
Por cuanto has desechado la palabra del SEÑOR,
El también te ha desechado para que no seas rey.

 

Durante las últimas dos semanas hemos enfatizado las buenas noticias de
que Dios es un manantial de montaña y no un abrevadero. Las buenas
noticias son que la desbordante abundancia de DIOS es magnificada y
NUESTROS anhelos son satisfechos en los actos sencillos de estar
sedientos y de beber.

Las Mejores Noticias en el Mundo Entero

Cuando le damos la espalda a todo el burbujeo de los refrescos
embotellados del mundo y nos arrodillamos ante el manantial de agua
viviente de Dios, lo honramos, lo glorificamos y lo enaltecemos como la
fuente del deleite eterno. Y en el mero acto de enaltecerlo nos
satisfacemos porque ésta es el agua de la cual debemos vivir.

Estas son las mejores noticias en el mundo entero: Que Dios es el tipo
de Dios cuyo fervor de glorificar su nombre se expresa plenamente en el
acto que satisface los anhelos de mi corazón. Esto quiere decir que
cuando estoy más sediento, más desesperado y más necesitado de auxilio,
puedo alentar a mi alma no sólo con la verdad de que existe un impulso
misericordioso en el corazón de Dios sino también con la verdad de que
la fuente y el poder de ese impulso es el fervor de Dios de actuar por
el bien de su propio nombre.

Puedo orar con los salmistas: “Oh Señor, por amor de tu nombre, perdona
mi iniquidad, porque es grande”. (25:11) “Ayúdanos Oh Dios de nuestra
salvación, por la gloria de tu nombre; líbranos y perdona nuestros
pecados por amor de tu nombre.” (79:9) “Por amor de tu nombre me
conducirás y me guiarás.” (31:3)

Hemos visto que precisamente porque Dios ama la gloria de su nombre,
también se deleita en aquellos que tienen esperanza en su amor y en
aquellos que expresan esa esperanza en sus oraciones. Hace dos semanas
dijimos que cuando ustedes esperan en Dios, lo glorifican como la
fuente de dicha profunda y duradera. La semana pasada dijimos que
cuando las personas justas oran, están expresando la esperanza de la
glorificación de Dios. Y hoy vamos a dar un paso más adelante y decir
que la obediencia a Dios hace visible esa esperanza de la glorificación
de Dios y comprueba que es real en nuestras vidas.

El Deleite de Dios en la Obediencia

Nuestro texto es 1 Samuel 15:22:
“¿Se complace el SEÑOR tanto en holocaustos y sacrificios como en la
obediencia a la voz del SEÑOR?” La respuesta es claro que NO. El Señor
se deleita mucho más en la obediencia que en el desempeño de cultos sin
ella.

Hay dos preguntas que quiero que esta mañana ustedes traten de contestar:

  1. ¿Por qué se deleita Dios en la obediencia?
  2. Y, ¿son estas buenas noticias? ¿Son buenas noticias el escuchar
    que la obediencia es lo que deleita a Dios, o solo es una carga
    desalentadora?

El Escenario de 1 Samuel 15:22

Antes de enfocarnos en estas dos preguntas, vamos a asegurarnos de que comprendemos el escenario claramente:

La Derrota y Condena Contra Amalec

Cuando Israel salió de Egipto y pasó a través del desierto, Amalec y su
pueblo los atacó. Leímos acerca de eso en Éxodo 17:8-16. Dios dio la
victoria a los Israelitas, pero la maldad nunca fue olvidada. En
Deuteronomio 25:17-19, Dios dijo,

Acuérdate de lo que te hizo Amalec en el camino cuando saliste de
Egipto, cómo te salió al encuentro en el camino, y atacó entre los
tuyos a todos los agotados en tu retaguardia cuando tú estabas fatigado
y cansado; y él no temió a Dios. Por tanto, sucederá que cuando el
SEÑOR tu Dios te haya dado descanso de todos tus enemigos alrededor, en
la tierra que el SEÑOR tu Dios te da en heredad para poseerla, borrarás
de debajo del cielo la memoria de Amalec; no lo olvides.

El Papel de Saúl en la Ejecución de la Condena

Finalmente, la iniquidad de Amalec y su pueblo es completa y el Señor
manda a Saúl, el primer rey de Israel, que ejecute la condena contra
Amalec y su pueblo. Se da la orden en 1 Samuel 15:2-3

Así dice el SEÑOR de los ejércitos: "Yo castigaré a Amalec por lo que
hizo a Israel, cuando se puso contra él en el camino mientras subía de
Egipto. Ve ahora, y ataca a Amalec, y destruye por completo todo lo que
tiene, y no te apiades de él; antes bien, da muerte tanto a hombres
como a mujeres, a niños como a niños de pecho, a bueyes como a ovejas, a
camellos como a asnos."

Así que Saúl reunió a su ejército y atacó la ciudad de Amalec. Advirtió
a los ceneos que se fueran si querían salvar sus vidas (v.6). Y
despúes derrotó a los amalecitas desde Havila en dirección a Shur, que
está al oriente de Egipto.

La Desobediencia Fatal de Saúl

El versículo 9 nos describe la desobediencia fatal de Saúl.

Pero Saúl y el pueblo perdonaron a Agag, y a lo mejor de las ovejas,
de los bueyes, de los animales engordados, de los corderos y de todo lo
bueno, y no lo quisieron destruir por completo; pero todo lo
despreciable y sin valor lo destruyeron totalmente.

El Señor vio esta desobediencia y se arrepintió de haber hecho rey a
Saúl (v.11). Sólo un comentario breve acerca del “arrepentimiento”
divino.

Un Breve Comentario Acerca del “Arrepentimiento” Divino

El versículo 29 de este capítulo dice que “la Gloria de Israel no
mentirá, ni se arrepentirá, porque no es hombre para que se
arrepienta." Como yo lo interpreto, ésto quiere decir que el
arrepentimiento de Dios (eje. en v. 11) no es parecido al
arrepentimiento del hombre. De hecho, es tan distinto que de cierta
forma no es arrepentimiento como dice el versículo 29. No está basado
en la ignorancia o el engaño. El arrepentimiento de Dios es el cambio
de su corazón hacia una nueva dirección, pero no a una imprevista. Dios
no se arrepiente porque fue tomado desprevenido por un cambio de
circunstancias. Eso sin duda le pasaría al hombre. Pero la Gloria de
Israel no es hombre para que se arrepienta. Cuando la Biblia dice que
Dios se arrepiente, quiere decir que expresa una actitud distinta hacia
algo de la que expresó anteriormente, no porque algún cambio de
circunstancias haya sido inesperado, sino porque el cambio de
circunstancias hace que una actitud diferente sea más apropiada de
expresar ahora de lo que hubiera sido antes.

El Enfrentamiento de Samuel con Saúl

Samuel está enojado con este cambio de actitud de Dios hacia Saúl y le
clama a Dios toda la noche (v.11, cf. 12:23). El resultado de su noche
de oración es una resolución firme de hacer lo que Dios manda. Se
levanta muy temprano por la mañana y descubre (v.12) que Saúl fue a
Carmel y levantó un monumento para sí, y siguió adelante a Gilgal donde
había sido hecho rey anteriormente (11:15).

Así que Samuel fue a Saúl, y (en v.13) Saúl le dijo: “¡Bendito seas del
SEÑOR! He cumplido el mandamiento del SEÑOR." Samuel pregunta (en
v.14) qué significa el sonido de balido de ovejas y mugido de bueyes si
Saúl realmente destruyó todo como Dios dijo.

Entonces (en v.15) Saúl le echa la culpa al pueblo: “Los han traído de
los amalecitas, porque el pueblo perdonó lo mejor de las ovejas…" Pero
nada que diga Saúl va a servir ahora. Él ha desobedecido el
mandamiento del Señor y lo admite finalmente en el versículo 24: “He
pecado; en verdad he quebrantado el mandamiento del Señor y tus
palabras…”

Ahora nuestra primera pregunta es ésta: ¿Por qué está Dios tan
disgustado con la desobediencia? O de una manera positiva, ¿por qué se
deleita tanto Dios en la obediencia?

¿Por qué Odia Dios la Desobediencia?

Yo veo por lo menos cinco razones en este relato por qué odia Dios la
desobediencia y se deleita en la obediencia. Las voy a mencionar en el
orden de la más leve hasta la más seria, según mi criterio:

1. La Desobediencia Demuestra Temor Puesto en el Lugar Equivocado

Observen el versículo 24: “He pecado; en verdad he quebrantado el
mandamiento del SEÑOR y tus palabras, porque temí al pueblo y escuché
su voz”.

¿Por qué obedeció Saúl al pueblo en vez de Dios? Porque le tuvo temor al
pueblo en vez de a Dios. Él le tuvo más temor a las consecuencias
humanas de la desobediencia que a las consecuencias divinas del pecado.
Él le tuvo más temor al disgusto del pueblo que al disgusto de Dios. Y
eso es un insulto enorme para Dios. Samuel le dijo dos veces a Saúl y
al pueblo en el 12:14 y 24: “Solamente temed al SEÑOR y servidle en
verdad con todo vuestro corazón”. Pero ahora el mismo líder ha temido
al hombre y se ha desviado de seguir a Dios (1 Samuel 15:11).

2. La Desobediencia Demuestra Deleite Puesto en el Lugar Equivocado

Saúl trató de persuadir a Samuel de que fue una intención noble la que
lo llevó a desobedecer a Dios y mantener vivas a las mejores ovejas y
bueyes. (v. 21). Él dijo que querían sacrificarlos al Señor en Gilgal.
Pero el Señor le había dado discernimiento a Samuel en cuanto al motivo
verdadero de Saúl y el pueblo. Vemos tal en sus palabras en el
versículo 19:

¿Por qué, pues, no obedeciste la voz del Señor; sino que te lanzaste
sobre el botín e hiciste lo malo ante los ojos del SEÑOR?

Se lanzaron sobre el despojo como aves hambrientas ávidos de llenar sus
barrigas. La palabra “lanzar” se usó en 14:32 para describir como el
pueblo se lanzó sobre el despojo cuando fueron derrotados los
filisteos. Dice: “Entonces el pueblo se lanzó sobre el despojo, y tomó
ovejas, bueyes y becerros y los mataron en el suelo; y el pueblo los
comió con la sangre".

Cuando dice Samuel en 15:19: “¿Por qué, pues, no obedeciste la voz del
SEÑOR, sino que te lanzaste sobre el botín e hiciste lo malo ante los
ojos del SEÑOR?" está insinuando que el pueblo fue impulsado por un
deseo excesivo por los deleites de toda esa carne. (Recuerden, aquellos
que sacrifican se pueden comer la carne). Su deleite estaba puesto en
el lugar equivocado. Debería haber sido en Dios. Pero ellos se
deleitaron más en la carne de las ovejas y los bueyes que en la sonrisa
y confraternidad de Dios. Esto, por supuesto, es una gran ofensa para
Dios y por lo tanto muy desagradable en su vista.

3. La Desobediencia Demuestra Alabanza Puesta en el Lugar Equivocado

Cuando Saúl derrotó a los amalecitas, lo primero que hizo fue levantar
un monumento para sí mismo. Versículo 12: “Se le dio aviso a Samuel,
diciendo: Saúl se ha ido a Carmel, y he aquí que ha levantado un
monumento para sí”. Por lo visto Saúl estaba más interesado en alabarse
a sí mismo que en alabar a Dios a través de la cuidadosa obediencia a
Su palabra. Él colocó mal la alabanza de Dios hacia sí mismo.

Este pecado empeora cuando ustedes leen los versículos 17-18:

Samuel dijo: ¿No es verdad que aunque eras pequeño a tus propios ojos,
fuiste nombrado jefe de las tribus de Israel y el SEÑOR te ungió rey
sobre Israel? Y el SEÑOR te envió en una misión, y dijo, "Ve, y
destruye por completo a los pecadores, los amalecitas, y lucha contra
ellos hasta que sean exterminados." ¿Por qué, pues, no obedeciste la
voz del Señor?

Anteriormente en 9:21, Saúl estaba azorado que Dios lo había escogido
para ser rey sobre Israel cuando el era de la tribu mas pequeña, la
tribu de Benjamin, y su familia era de las menos importantes de la
tribu. ¡Y debería de haber estado azorado! Si el quería honor, debería
de haber estado azorado y satisfecho con el honor que Dios le había
otorgado. Este es el punto de Samuel en el versículo 17: ¿por qué estas
impulsado por un deseo por la gloria humana cuando, de hecho, se te ha
otorgado el privilegio glorioso de ser el jefe de las tribus de Israel
y el rey ungido de la gente de Dios?

Pero Saúl no estaba conforme con la gloria de Dios y el honor de ser su
rey elegido. Él quería su propia gloria y su propia alabanza. Y el
camino sumiso de la obediencia no ofrece ese tipo de alabanza y gloria.
Así que él hizo las cosas a su manera.

4. La Desobediencia es Como el Pecado de Adivinación

Ahora estamos en terreno textual explícito. Esta es la razón real que
Samuel da de porque la desobediencia es desagradable para Dios en el
versículo 23.

(22b) He aquí, el obedecer es mejor que un sacrificio, y el prestar
atención, que la grosura de los carneros. (23) Porque la rebelión es
como pecado de adivinación.

Dios había puesto la adivinación en la misma categoría con las cosas horribles que el odia en Deuteronomio 18:10.

No sea hallado en ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el
fuego, ni quien practique adivinación, ni hechicería, o sea agorero, o
hechicero, o encantador, o médium, o espiritista, ni quien consulte a
los muertos. Porque cualquiera que hace estas cosas es abominable al
SEÑOR.

¿Por qué son la rebeldía y la desobediencia como el pecado de
adivinación? La adivinación es buscar conocimiento de cómo proceder de
una manera que ignora la palabra y el consejo de Dios. Y esa es
exactamente la base de la desobediencia. Dios dice una cosa y nosotros
decimos, yo creo que consultaré otra fuente de sabiduría–es decir,
¿qué? ¡A MÍ MISMO! La desobediencia de la palabra de Dios pone a mi
propia sabiduría en el lugar de Dios y por lo tanto, ofende a Dios que
es la única fuente confiable de sabiduría.

5. La Desobediencia es Idolatría

Esto es lo que dice Samuel en la primera mitad del versículo 23:

Porque la rebelión es como pecado de adivinación,
y la desobediencia, como iniquidad e idolatría.

Cuando Dios dice algo y nosotros consultamos al pequeño mago de nuestra
propia sabiduría y luego escogemos tercamente a seguir nuestro propio
camino, somos idólatras. No sólo escogemos consultar a nosotros mismos
como una alternativa a Dios, y de esa manera nos hacemos culpables de
adivinación, sino que nos vamos más allá de eso y de hecho apreciamos
la guía de nuestra propia mente sobre la guía de Dios y nos hacemos
culpables de idolatría. Y lo peor de todo, nuestro propio ser es el
ídolo.

Así que es evidente que Dios estará disgustado con la desobediencia porque a cada paso es un ataque a su gloria.

  • Reemplaza el temor a Dios con el temor al hombre.
  • Eleva el deleite en las cosas encima del deleite en Dios.
  • Busca un nombre para sí mismo en vez de un nombre para Dios.
  • Consulta su propia sabiduría en vez de estar satisfecho con la voluntad de Dios.
  • Y pone más valor en su propio dictamen que en los dictámenes de
    Dios y de esa manera trata de derrocar a Dios al darle lealtad al ídolo
    de la voluntad humana.

Pero la obediencia, que es el opuesto exacto, honra y entrona a Dios. Y por consiguiente, Dios se deleita en la obediencia.

Ahora nos tornamos a la segunda pregunta que planteamos al principio:
¿Son éstas buenas noticias? ¿Son buenas noticias saber que Dios se
deleita en la obediencia o es una carga más?

¿Son Buenas Noticias que Dios se Deleita en la Obediencia?

Yo creo que son buenas noticias. Y hay por lo menos seis razones porque
lo creo. Sólo tenemos tiempo para mencionarlas brevemente.

1. Quiere Decir que Dios es Laudable y Confiable

El deleite de Dios en la obediencia son buenas noticias porque quiere
decir que es laudable y confiable. Si no se deleitara en la obediencia,
sería una contradicción viva: amar su gloria por sobre todas las cosas
y aun así no estar satisfecho por los actos que dan a conocer su
gloria . Sería falso e hipócrita. ¡Su belleza se desvanecería y con
ella nuestro deleite! Y no seria confiable porque no se puede confiar
en un Dios cuyos valores son tan volubles que se exalta a sí mismo un
minuto y luego aprueba las ofensas el siguiente.

2. Garantiza la Propagación de la Gloria de Dios

El deleite de Dios en la obediencia son buenas noticias porque garantiza
la promesa de que algún día la gloria de Dios ciertamente cubrirá la
tierra de la manera que las aguas cubren el mar. Si Dios fuera
indiferente a la desobediencia, entonces no habría ninguna certeza de
que la época venidera estaría libre de todo comportamiento que deshonra
a Dios. Pero porque el detesta la desobediencia y ama la obediencia
podemos estar seguros que nuestro anhelo por un mundo lleno de la
gloria de Dios ciertamente llegará a suceder.

3. Demuestra Que la Gracia de Dios es un Poder Glorioso

El deleite de Dios en la obediencia son buenas noticias porque demuestra
que la gracia de Dios es un poder glorioso y no una tolerancia débil
del pecado. La gloria de la gracia de Dios se puede ver no sólo en el
hecho de que Dios pasa por alto los pecados de los creyentes sino
también en el hecho de que gradual, final y victoriosamente hace
desaparecer esos pecados. Si Dios no se deleitara en la obediencia
entonces su gracia soberana quizás nunca demostraría su poder de
conquistar todos los pecados.

4. Los Mandamientos de Dios no Son Tan Difíciles

El deleite de Dios en la obediencia son buenas noticias porque sus
mandamientos no son tan difíciles. Son sólo tan difíciles de obedecer
como su gloria es difícil de apreciar y sus promesas difíciles de
creer. Deuteronomio 30:11 dice: “Este mandamiento que yo te ordeno hoy
no es muy difícil para ti, ni fuera de tu alcance”. Y 1 Juan 5:3 dice:
“Porque este es el amor de Dios: que guardemos sus mandamientos, y sus
mandamientos no son gravosos".

5. Todo lo que Nos Ordena Dios es Para Nuestro Bien

Es buena noticia el deleite de Dios en la obediencia porque todo lo Dios
ordena es para nuestro bien. Así que cuando Dios se deleita en nuestra
obediencia en realidad se está deleitando en nuestro gozo profundo y
duradero. Deuteronomio 10:12-13 dice,

Ahora, Israel, ¿qué requiere de ti el SEÑOR tu Dios, sino que temas al
SEÑOR tu Dios, que andes en todos sus caminos, que le ames y que
sirvas al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, y que
guardes los mandamientos del SEÑOR y sus estatutos que yo te ordeno hoy
para tu bien?

6. La Obediencia que Dios Ama es la Obediencia de Fe

Y finalmente, es buena noticia el deleite de Dios en la obediencia
porque Él ama la obediencia de fe. Y fe quiere decir guardar nuestra
esperanza en la misericordia de Dios. Y la misericordia quiere decir
que nuestra obediencia no tiene que ser perfecta, sólo tiene que ser
penitente. “Si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para
perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad" (1 Juan 1:9).

Dios sigue siendo un manantial de montaña y no un abrevadero. La
obediencia no es una serie de procesos para satisfacer su necesidad, la
obediencia son los esfuerzos incontenibles de aquellos que han probado
esa agua viviente y han visto que el Señor es bueno.

By John Piper. © Desiring God. Website: cristianas.com

 

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