EDIFICANDO LOS MUROS CAIDOS.


Todos es nuestra vida tenemos muros caídos que tenemos que reedificar antes de crecer y avanzar. «Después con ánimo resuelto edificó Ezequías todos los muros caídos, e hizo alzar las torres, y otro muro por fuera; fortificó además Milo en la ciudad de David, y también hizo muchas espadas y escudos.
2ª de Crónicas 32:5.


Introducción.
Las ciudades antiguas generalmente estaban rodeadas de murallas para su defensa militar. Jericó, por ejemplo, tenía un muro doble de ladrillos con viviendas construidas como “puentes” entre los muros(Jos. 2:15).
El espacio entre los muros constituía una “segunda línea de defensa”, pero la gente lo aprovechaba para desarrollar actividades comerciales y para viviendas.
En la época del Antiguo Testamento los muros de Jerusalén tenía 34 torres y 8 puertas.
En tiempos de guerra los arqueros disparaban desde las torres y desde los muros echaban piedras sobre los atacantes(2ªSa. 11:20-24).
La monarquía hebrea terminó cuando los babilonios destruyeron los muros de Jerusalén(2ªCro. 36:17-19).
La misión más urgente de Nehemías fue la de reconstruir los muros y las puertas de Jerusalén(Neh. 1:3, 2:8-20, 3:4, 6:15).
Los muros representan protección.
El guardián de las viñas tenía sólo una cabaña(Is. 1:8), pero el propietario consideraba con frecuencia que era necesario edificar una torre para defender su posesión contra los merodeadores(Is. 5:2, Mt. 21:33, Mr. 12:19.
Había torres que llegaban a ser verdaderas fortalezas, para la protección de los pastores en los confines del desierto(2ª Re. 17:9, 2ª Cro. 26:10).
Las fortificaciones de las ciudades las incluían(2ª Cro. 14:6, Neh. 3:1), flanqueando las puertas de la ciudad(2ª Cro. 26:9).
En ellas se situaban centinelas, máquinas de guerra(2ª Re. 9:17, 2ª Cro. 26:15) y, al acercarse el enemigo, los pobladores se refugiaban en las torres(Jue. 9:51, 52, Sal. 61:3, 4), desde donde podían lanzar proyectiles con facilidad.
Milo, es una fortificación; del heb. “llenado”, se interpreta como una torre sólida o un gran relleno abaluartado. En hebreo siempre aparece con el artículo.
Hay dos referencias:
a) Un lugar cercano a Siquem; probablemente una fortaleza8Jue. 9:6, 20).
b) En la época de David, bastión de Jerusalén, reconstruido por Salomón; Ezequías, previendo la inasión asiria, fortificó el Milo(2ª Sa. 5:9, 1ª Re. 9:15, 24, 11:27, 2ª Cro. 32:5).


No desconozcas sus maquinaciones.

Pero antes de seguir adelante con este texto, quiero detenerme un poco en lo que pasaba con anterioridad, pues sabemos que el rey de Asiria Senaquerib, había venido a hacer guerra contra Judá y Jerusalén y a tratar de conquistarlas, pero, ¿qué es lo que ocasionó esta guerra? Veamos lo que dice al respecto 2ª de Crónicas 32:1.
Después de estas cosas y de esta fidelidad, vino Senaquerib re de los asirios e invadió a Judá, y acampó contra las ciudades fortificadas, con la intención de conquistarlas.
Este texto es muy revelador, pues no muestra como se mueve nuestro enemigo.
En primer lugar dice: Después de estas cosas, pero, ¿qué cosas? Bueno Ezequías al iniciar su reinado realizo una serie de reformas sumamente importantes, que tenían como meta el volverse a Dios de todo corazón, entre estas reformas estaban:
a) Reabrir el templo de Dios y limpiarlo.
b) Restablecer el culto a Dios.
c) Celebrar la pascua.
d) Reorganizar el servicio de los sacerdotes y de los levitas.
Todo esto inspirado y guiado por Dios, quien era el que lo había levantado por rey sobre Judá.
Podemos ver el resumen de todo esto en 2ª de Crónicas 31:20, donde dice: En todo cuanto emprendió en el servicio de la casa de Dios, de acuerdo con la ley y los mandamientos, busco a su Dios, lo hizo de todo corazón, y fue prosperado.
Podríamos hablar mucho de esto, pero no me quiero extender para no desviarme de lo que estoy tratando, sólo diré que aquí esta el secreto para hallar la prosperidad en lo que emprendamos.
Pero sigamos adelante con lo que decíamos, Ezequías realizo todo esto por llamado de Dios, y fue fiel, pues el texto que anteriormente citábamos lo dice: … y de esta fidelidad.
Pero no obstante todo esto, el enemigo, Senaqueirb rey de los asirios, se levanto contra ellos, pero ¿por qué? ¿Es qué acaso no habían hecho todo de acuerdo a lo que Dios quería? ¿Por qué luego de todas estas cosas y de esta fidelidad venía contra ellos el rey de uno de los imperios más poderosos de aquellos tiempos a hacer guerra y tratar de conquistarlos?
Esto que parece un gran enigma, es muy siempre de explicar, y podemos decir que hasta es natural, pues no debe sorprendernos que cuando más buscamos de Dios y hacemos lo que nos pide, el enemigo va a venir con todo, pues tratará de todas las maneras posibles de disuadirnos y hacernos mover de nuestra posición, pero nosotros debemos permanecer en lo que antes ya habíamos determinado.
Si estudiamos bien la Biblia veremos que se repite vez tras vez, una de estas oportunidades, cuando Nehemías viene a reedificar los muros de Jerusalén, hasta ese momento los enemigos se había mantenido quietos, pero cuando el pueblo empezó a trabajar y a moverse en el sentido de la palabra y la voluntad de Dios, se genero el conflicto.
Esto siempre pasa cada vez que queremos hacer lo que Dios quiere, el diablo se va a levantar, bajo diversas formar, y nos va a atacar para hacernos tener temor, pero nosotros debemos permanecer en lo que habíamos determinado.
NO DEJEMOS AL ENEMIGO TOMAR NUESTROS LUGARES FUERTES, NUESTRAS CIUDADES FORTIFICADAS, PUES EL QUIERE CONQUISTARLAS.
GUARDA EL LUGAR QUE DIOS TE HA DADO.
Vuelvo nuevamente sobre una palabra que Dios traje el día 29, agosto de 2003. Reunión juvenil, anexo de González Catán, Asamblea de Dios Filial Nº 18; y que se relaciona mucho con todo lo que estamos tratando aquí.
Subió destruidor contra ti; guarda la fortaleza, vigila el camino, cíñete los lomos, refuerza mucho tu poder.
Nahum 2:1.
Subió el enemigo contra ti. El enemigo siempre buscará ocasión contra nosotros, no debemos ignorar sus maquinaciones, cada vez que Dios quiere hacer con su pueblo, el diablo se levanta con el. Ejemplo de esto es Nehemías, ya que cuando llegó a Jerusalén tuvo oposición de parte de los enemigos, que de diversas formas trataron de desalentarlo e infundirle miedo, pero Nehemías no cedió(Neh. 2:10, 4:1-3, 6:1-2, 14).
El diablo envía desaliento para debilitarnos y neutralizarnos, para que cuando él llegue no encuentre sin animo ni fuerzas, y así lograr destruirnos de un solo golpe. Es como la estrella de mar, que para devorar al erizo de mar –que se halla protegido por púas con una sustancia urticante-. Primero lo desarma haciendo que gaste su arsenal, realizando varios ataques, yendo y viniendo, cuando la estrella nota que el arsenal del erizo se ha acabado lo envuelve con sus brazos y lo devora. Así actúa el diablo, primero manda el desaliento, para debilitarnos y desarmarnos, es una tarea muchas veces sutil –nos saca las ganas de orar, de batallar, de congregarnos, de leer la Biblia, nos entristece, etc.- y cuando nos tiene completamente debilitados y descuidados nos da el golpe final y nos mata(Job 41:22, Jue. 16:16-21). Estar preparado para el día malo(Ef. 6:11).
Guarda la fortaleza. En términos generales cuando la Biblia hace mención de la fortaleza se refiere –en la mayoría de los casos- a un lugar fortificado, a un castillo, fuerte, ciudad fortificada, torre. Estas se establecían como medio de vigilancia, seguridad, defensa, protección, con fines militares –en lugares estratégicos- y como refugio, en general se construían sobre un lugar elevado para que dominará el terreno y pudiera divisarse de donde podía venir el enemigo.
La Biblia dice que Dios nos ha puesto por fortaleza en medio del pueblo: “Por fortaleza te he puesto en mi pueblo, por torre; conocerás, pues, y examinarás el camino de ellos”(Jer. 6:27). Dios nos ha puesto en el pueblo para que nosotros seamos fortaleza y refugio al débil y cansado, para que guardemos al que esta debilitado.
Nuestra fortaleza está representada por nuestra vida –espiritual, sentimental, afectiva, personal, familiar, etc.-, nuestra familia –padres, cónyuges, hijos, etc.-, trabajo, profesión, oficio, estudios, la iglesia, el ministerio en el cual nos desempeñamos –aquellos que están bajo nuestra cobertura.-; en una palabra representa el lugar en el cual Dios me ha puesto. Debo guardar ese lugar, si bien es cierto que la Biblia nos dice que nuestra fortaleza y castillo fuerte es Dios, tenemos que saber que el diablo nunca atacará a Dios, por eso podemos decir que este texto hace mención a nuestra vida(Ef. 6:13, Zac. 9:12, Hab. 2:1, 3:19). Nehemías dispuso proteger la reedificación de los muros de la ciudad, y establecer una fortaleza(Neh. 4:6, 13).
Vigila el camino. Es necesario vigilar el camino, con quién camino, por dónde, pero también vigilar quién viene, en qué nombre y con qué espíritu. Cuidarse de aquellos que vienen disfrazados detrás de una apariencia(ej.: los habitantes de Gabaón(Jos. 9:3-16, 2ªCo. 11:14, Ga. 1:8). Estar apercibidos, cuidarse de los que quieren entorpecer y doblar y desviar el camino. El texto de Jer. 6:27, también nos habla de esto, ya que dice que nosotros somos fortaleza y torre para conocer y examinar el camino. Vigilar, no descuidarse(Neh. 4:6-13).
Cíñete los lomos. Para entender está expresión tenemos que saber, que en esa época se usaba una túnica, y para poder correr esta se tenía que ajustar a la cintura con un cinto, para que no se enrede y evitar caídas, lo que esta expresión está diciendo es: “ponete los pantalones, ajústate el cinto para que no se te caigan y empeza a moverte, no estés desapercibido, sino listo”. Estar preparado, dispuesto de corazón, siempre listo(Ef. 6:14-17, 2ªSa. 22:40, Sal. 18:32, 45:5, 1ªPe. 1:13). Oír el llamado de guerra(Jl. 3:9-10). Preparados para la batalla, no descuidarse, estar prestos(Neh. 4:17-23). Tomar las debidas precauciones contra el adversario.
Refuerza mucho tu poder. En la fortaleza nos refugiamos, pero el poder y fuerza esta haciendo referencia a actuar, nosotros tenemos que guardar la fortaleza, pero también reforzar el poder, esto quiere decir fortalecernos más, tomar las armas que Dios nos da y saber utilizarlas, esforzar las manos para el bien(2ªCo. 10:4-5, Neh. 2:18).
Nuestra obligación es levantarnos(Esd. 10:4).
Es nuestro deber fortalecernos en su poder y en su fuerza(Ef. 6:10). Tenemos que fortalecernos en Dios; ya que en él está la fuerza y el poder que nos lleva a actuar(1ªSa. 30:6), este poder y esta fuerza son activos no pasivos, modifican la realidad.
Tenemos que esforzarnos, esto nos habla de incrementar el poder, de no presentar sólo una resistencia pasiva, sino una resistencia activa(2ªSa. 10:12, 1ªCro. 19:14).
Es nuestro deber esforzarnos y llevar a cabo el plan de Dios, es nuestra tarea y obligación(1ªCro. 28:10, Zac. 12:8). Para incrementar y reforzar este poder tenemos que orar, nutrirnos de la palabra, pastorear, *****plir nuestro ministerio, congregarnos, evangelizar, dar y ser llenos del Espíritu Santo(Neh. 4:16, 8:9).
Y lo que dice en el siguiente versículo a mi me llama poderosamente la intención.
Viendo, pues, Ezequías la venida de Senaquerib, y su intención de combatir a Jerusalén,
Tuvo consejo con su príncipes y con sus hombres valientes, para cegar las fuentes de agua que estaban fuera de la ciudad; y ellos lo apoyaron.
2ª de Crónicas 32:2-3.
Lo que yo puedo ver aquí es que Ezequías no desconocía las intenciones y maquinaciones de su enemigo, así también nosotros no podemos desconocer las maquinaciones de nuestro adversario.
Esto es lo que Pablo aconseja en su Segunda carta a los Corintios 2:11.
Para que satanás no gane ventaja sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.
NO DEBEMOS DARLE VENTAJA AL ENEMIGO, NO PODEMOS PERMITIR QUE NOS GANE LA LINEA DE BATALLA, NOSOTROS CUAL DAVID TENEMOS QUE GANAR ESA LINEA Y LLEGAR PRIMERO, NO DEBEMOS DAR LUGAR AL ENEMIGO.
Y aconteció que cuando el filisteo se levantó y echó a andar para ir al encuentro de David, David se dio prisa, y corrió a la línea de batalla contra el filisteo.
1ª de Samuel 18:48.
Ni deis lugar al diablo.
Efesios 4:27.
¿Y esto para qué? Para formular las estrategias, ya que Ezequías se unió a quienes podían ayudarlo, así también nosotros debemos entender que esta guerra no es nuestra sino de Dios, y que Dios nos brinda su recursos y estrategias para poder salir de ella triunfantes.


Tener ánimo resuelto para edificar.

Pero antes de entrar de lleno en el tema, es muy interesante poder observar una actitud de Ezequías, dice: que el con ánimo resuelto edificó.
Esto me llama poderosamente la atención, ya que Ezequías no edificó en derrota, sino que el edificó preparándose para la batalla que venía.
Dios quiere que tengamos ánimo.
Ahora bien, ¿cómo está nuestro ánimo para edificar?
Pero, ¿qué es el ánimo?
La Biblia dice, en Hebreos 12:3: Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.
El ánimo es muy importante a la hora de edificar, pues nos ayudará a prevalecer, pero éste debe estar cimentado en Dios, para que cuando las cosas se pongan difíciles podamos estar firmes.
Veamos lo que la Biblia dice al respecto.
El ánimo se basa en que el que está de nuestro lado es Dios.
Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará ni te desamparará.
Deuteronomio 31:6.
Pues ahora, Zorobabel, esfuérzate, dice Jehová; esfuérzate también, Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote; y cobrad ánimo, pueblo todo de la tierra, dice Jehová, y trabajad; porque yo estoy con vosotros, dice Jehová de los ejércitos.
Hageo 2:4.
El tener ánimo es indispensable para llevar a cabo la tarea para la cual Dios nos ha llamado. El tener ánimo es una orden de Dios.
Y llamó Moisés a Josué, y le dijo en presencia de todo Israel: Esfuérzate y anímate; porque tú entrarás con este pueblo a la tierra que juró Jehová a sus padres que les daría, y tú se las harás heredar.
Y dio orden a Josué hijo de Num, y dijo: Esfuérzate y anímate, pues tú introducirás a los hijos de Israel en al tierra que les juré, y yo estaré contigo.
Deuteronomio 31:7, 23.
No se puede tener doble ánimo, es imposible estar en victoria y en derrota al mismo tiempo, es imposible querer avanzar y retroceder al unísono, se hace lo uno u lo otro, pero no las dos cosas a la vez, para poder edificar hay que tener un solo animo, para esto hay que limpiar el corazón de toda doblez de ánimo.
El que pose doble ánimo no puede permanecer, pues, es inconstante, nunca esta firme, no sabe lo que quiere, empieza las cosas, pero no las puede terminar, siempre está en derrota.
Una persona de doble ánimo no puede recibir nada de Dios, porque no tiene una fe genuina y verdadera.
El de doble ánimo es una persona que duda de todo.
Como dice Santiago en su carta, en 1:6-8 y 4:8, es llevado de acá para allá como las olas del mar.
Es como aquella persona que un día se siente arriba, pero al momento está abajo, es la que empieza a orar, pero no persevera en al oración.
El peligro de una persona de doble ánimo, es que no solamente se perjudica a si mismo, sino que también daña a otros arrastrándolos con él.
Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a la otra.
No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.
El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.
Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiada las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.
Una de las cosas que más me llama la atención es la parte que dice: el hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.
¿Qué quiere decir esto? Que si soy de doble ánimo en un área de vida lo seré en todas las demás.
Por ejemplo, si soy inconstante en lo que respecta a mis estudios o trabajo, también lo seré en lo espiritual.
Porque *****ple la regla espiritual que se halla en la segunda carta de Juan, que dice: yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas y que tengas salud, así como prospera tu alma.
Tal vez preguntes ¿esto qué tiene que ver? Mucho, pues lo que este texto ministra es que nosotros somos y demostramos lo que hay en nuestro interior, así –como dice allí- si nuestra alma está prosperada, la prosperidad será lo que signe nuestra vida en cada área, de igual manera si la doblez de ánimo es lo que prima, eso signara nuestra vida.
Una persona de doble ánimo es cobarde, está llena de desanimo y desaliento y contagia a los demás, por esto Dios por medio de Moisés dio una ordenanza para que antes de ir a la batalla, los capitanes del ejercito llamarán a todos los que eran de doble ánimo, y los hicieran volver para que no desanimaran a todo el pueblo.
Y volverán los oficiales a hablar al pueblo, y dirán: ¿Quién es hombre medroso y pusilánime? Vaya, y vuélvase a su casa, y no apoque el corazón de sus hermanos, como el corazón suyo.
Deuteronomio 20:8.
Pero también dice que el ánimo de Ezequías era resuelto, esto es, firme, estable, decido, conciso, sólido, determinante, constante, perseverante, pronto, diligente, audaz; una acepción de la palabra que me gusto mucho, y es LIBRE.
Permítame hacer una extrapolación de términos y sustituir la palabra resuelto por la palabra libre, y veamos la fuerza que cobra este texto: Después con ánimo libre edificó Ezequías todos los muros caídos.
Esa es la voluntad de Dios para nosotros, quiere que seamos libres, y una vez libres edifiquemos todos los muros caídos.
Nótese que estamos hablando de libertad en medio de una guerra, en medio de un sitio, en medio del conflicto, porque cuando Dios te hace libre no importa lo que este pasando a tu alrededor, la realidad visible, debemos vivir en la verdad infalible de la libertad en Cristo, somos libres, y como dice Pablo: Donde está el Espíritu del Señor hay libertad.
Lo opuesto sería irresoluto, esto es, indeciso.
Dios quiere que nos determinemos, que nos plantemos firmes en una posición y no nos movamos de ella.
Determinarás asimismo una cosa, y te será firme,
Y sobre tus caminos resplandecerá luz.
Cuando fueren abatidos, dirás tú: Enaltecimiento habrá;
Y Dios salvará al humilde de ojos.
Job 22:28-29.
En medio de esta situación Ezequías tenía edificar los muros caídos y levantar otro muro y reforzar las torres, porque de los contrario no iba a poder soportar lo que venía.
Pero aquí quiero hacer otra reflexión, si los muros estaban caídos quiere decir que en alguna oportunidad estuvieron de pie, pero algo paso que los hizo caer.
Esto lo podemos ver en 2ª de Crónicas 25:23-24.
Y Joás rey de Israel apresó en Betsemes a Amasías rey de Judá, hijo de Joás, hijo de Joacaz, y lo llevó a Jerusalén; y derribó el muro de Jerusalén desde la puerta de Efraín hasta la puerta del ángulo, un tramo de cuatrocientos codos.
Asimismo tomó todo el oro y la plata, y todos los utensilios que se hallaron en la casa de Dios en casa de Obed-edom, y los tesoros de la casa del rey, y los hijos de los nobles; después volvió a Samaria.
Acá encontramos muchos datos valiosos, pues nos esta hablando del tatarabuelo de Ezequías, que como su papá no hizo las cosas muy bien, y el resultado de eso fue la desolación.
Pero lo que me llama la atención es que dice que el rey de Israel, una vez que lo capturo no lo llevo prisionero a Samaria –la capital del reino norteño de Israel- sino que lo llevó a Jerusalén para que pudiera ver como destruía el muro y saqueaba el templo y la ciudad; para humillarlo delante de todos.
El rey de Israel derribó entonces cuatrocientos codos –unos ciento ochenta metros- del muro, dejando un gran agujero en la protección de la ciudad.
Y esta brecha estuvo abierta por unos noventa y siete años, tantos años en los cuales la ciudad estuvo entregada al saqueo que por esos muros caídos se podían efectuar.
Fueron noventa y siete años de ver los muros derribados, hubo reyes que hicieron edificaciones y reformas, pero no volvieron a edificar los muros caídos.
Durante todos estos años de abandono esos muros se transformaron en ruinas, se llenaron de escombros y basura, el pueblo se acostumbro a ellos, se acostumbro en verlos caídos y derruidos.
Y esto es lo que muchas veces nos pasa a nosotros en nuestra vida –en sus diferentes áreas- nos acostumbramos a las ruinas –fracasos, derrotas, frustraciones, etc.- y no hacemos nada para volver a levantar las ruinas de nuestra vida porque pensamos y creemos que esto tiene que ser así, pero esto no tiene ni debe ser así.
Dios quiere que nos levantemos y edifiquemos nuestras vidas, no será una tarea fácil, pues encontraremos escombros, como los que pudo haber encontrado Ezequías, como, los que encontró Nehemías.
Que los escombros no te impidan edificar, saca los escombros de tu vida, prepara el terreno, realiza un cimiento firme y seguro; y vuelve a edificar el muro que estaba caído.


¿Cuáles son los muros que están caídos en mi vida?

Nosotros tenemos muros en nuestra vida, alguno de ellos son:
Nuestros sentimientos y emociones.
Nuestra economía.
Nuestra profesión.
Nuestros estudios.
Nuestra familia.
Nuestro ministerio.
Cada una de estas áreas son muros en nuestra vida, muros que debemos edificar cada día en el Señor, pues son muy importantes.
Si hay brechas en los muros de los sentimientos y emociones, el diablo tratará de entrar por allí ejerciendo presión, esto es lo que hizo Dalila con Sansón(Jueces 16:15-22).
En la economía si no le doy a Dios –mis diezmos y ofrendas- abro el muro de mis finanzas, aportillo el vallado, por donde pueda entrar el devorador y el saqueador.
No es de extrañar que esta sea una de las áreas más atacas, pues durante años se pensó que el que hablaba de prosperidad en lo económico era una especie de apostata.
Se debe ministrar la prosperidad y la liberación de la economía, pues es necesario que los hijos de Dios sean bendecidos económicamente para poder bendecir la obra de Dios.
La economía es un muro que debemos edificar con sabiduría. Debemos ser fieles administradores de los recursos económicos que él pone en nuestras manos.
Dios es quien nos da el poder para hacer las riquezas(Deuteronomio 8:18).
Ellas son el resultado de buscar a Dios y ponerlo a el primero(mateo 6:33, Lucas 18:30).
Edificamos el muro de nuestra economía con nuestros diezmos(Dt. 14.22-29, 26:1-19), y con nuestras ofrendas(1ªCo. 16:1-4, 2ª Co. 8:1-24, 9:1-15).
Las riquezas proceden de Dios(1ª Cro. 29:12, Ecl. 5:19).
Son un medio –no un fin en si mismas- para bendecir la obra de Dios(1ª Cro. 29:1-17).
Debemos ser ejemplo tanto si tenemos personas trabajando para nosotros(Lv. 19:13, Dt. 24:15, Ef. 6:9, Col. 4:1), como si trabajamos bajo relación de dependencia(Pr. 27:18, Ef. 6:5, Col. 3:22, Tit. 2:9).
La familia debe ser edificada en la justicia de Dios(Sal. 127:1, Pr. 14:1, 24:3).
Si no edifico mi casa en el cimiento de la palabra de Dios esta caerá, y esto es para todas las áreas de mi vida.
En el ministerio se requiere fidelidad para llevar a cabo la tarea(2ª Pe. 3:14, 2ª. Re. 12:15, 2ª Cro. 34:11-12, Neh. 13:13, 1ª Co. 4:2).
Tenemos dos ejemplos de hombre fieles, José(Gn. 39:6) y Daniel(Dn. 6:4).
Dios quiere tomar parte en todo lo que hacemos, el quiere tomar parte en nuestros negocios, proyectos y estudios(3ª Jn. 2, Jos. 1:7-8, Sal. 37:5, Pr. 16:3, 10:4, 13:4, 22:29).


Edificar todos los muros caídos.

Edificar los muros implica hacer cimientos firmes y estables, sacar el escombro; es cambiar la mentalidad y la identidad.
Dios quiere cambiar nuestra mentalidad para cambiar nuestra identidad.
Tenemos la necesidad, la obligación y la urgencia de edificar todos los muros caídos, no algunos, sino todos, no podemos dejar brecha alguna para que el enemigo no se meta por allí.
Porque Jehová restaurará la gloria de Jacob como la gloria de Israel; porque saqueadores los saquearon y estropearon sus mugrones.
Nahum 2:2.
Palabra de restauración. Restaurar es volver a poner una cosa en su estado original; es también recuperar, restablecer. Poner en el mismo sitio; como dijimos antes restituir al estado original. El hecho de restaurar indica que en algún momento se produjo un daño, una caída que ocasiono la perdida de ese estado, de ese lugar, pero Dios quiere revertir eso restaurando nuestra vida. Esta perdida del estado original puede ser por un pecado, pero no en todos los casos es por pecado –fracasos, dolores del alma, etc.- no importa cuál halla sido la causa o el pecado, Dios restaura lo que paso y nos redime de la condición en la que estabamos; Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que paso(Ecl. 3:15), pero yo debo dejarme restaurar, tengo que permitir en mi la restauración.
Voy a pasar de ser un engañador –o cualquier que sea el pecado, fracaso o problema-(Jacob) a ser un príncipe de Dios(Israel). He aquí un cambio de identidad, un cambio de mentalidad, ya que dejamos de ser Jacob –el engañador, el problemático, el estafador- y nos convertimos en Israel –los príncipes, hijos del Dios Altísimo-
Saqueadores los saquearon. Esto no es otra cosa que un ladrón que se lleva todo lo que hay en un sitio, es el diablo, que luego de debilitarte con del desaliento, te roba todo. Él vino para matar, hurtar y destruir. ¿Qué es lo que te robo? Dios te lo restituye integro, Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros(Jl.2:25), pero no permitas que te robe de nuevo, se diligente para guardar tu vida, cuida la fortaleza. El diablo quiere robarte el gozo, los sueños, metas y objetivos, NO LO DEJES, NO SE LO PERMITAS. EL DIABLO ESTÁ ENSAÑADO, QUIERE ROBARTE EL TIEMPO DE COMUNIÓN CON DIOS, QUIERE ROBARTE EL TIEMPO DEVOCIONAL, EL TIEMPO DE *****PLIR TU MINISTERIO, EL TIEMPO DE EVANGELIZAR, EL DIABLO QUIERE ROBARTE TODO. ¡¡¡NO SE LO PERMITAS!!!
Estropearon sus mugrones. Los mugrones son los brotes tiernos de la vid, el diablo está empeñado en destruir a la nueva generación que está naciendo, ¡¡¡NO SE LO PERMITAS!!! Que las zorras pequeñas no dañen la vid que está en flor, los primeros frutos, que el enemigo no pisotee los brotes tiernos, cuida las ovejas, vela por las almas. Cuida a los pequeños, cansados y débiles, a las recién nacidas del rebaño.
El escudo de sus valientes estará enrojecido, los varones de su ejército vestidos de grana; el carro como antorchas; el día que se preparé, temblarán las hayas.
Los carros se precipitarán a las plazas, con estruendo rodarán por las calles; su aspecto será como antorchas encendidas, correrán como relámpagos.
Se acordará él de sus valientes; se atropellarán en su marcha; se apresurarán a su muro, y la defensa se preparará.
Nahum 2:3-5.
Escudo enrojecido. El metal se enrojece por el calor producido por la fricción de los dardos de enemigo al chocar; nuestro escudo es la fe, Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno(Ef. 6:16), es su verdad, Escudo y adarga es su verdad(Sal. 91:4b), Dios mismo es nuestro escudo –nuestro mayor escudo- En cuanto a Dios, perfecto es su camino, y acrisolada la palabra de Jehová; escudo es a todos los que en él esperan. Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; mi gloria y el que levanta mi cabeza(Sal. 18:30, 3:3), la salvación es escudo; Me diste asimismo el escudo de tu salvación(2ªSa. 22:36ª, Sal. 18:35).
Aunque la lucha sea intensa, y el escudo se ponga caliente, estamos protegidos.
Ejercito vestido de grana(rojo). Este el ejercito compuesto por quienes han sido lavados con la sangre del Cordero, sus ropas están cubiertas con su sangre que los limpia de todo sus pecados y los guarda de todo, la iglesia ha sido comprada por precio de sangre, ha sido cubierta por la sangre de Jesús, es su mejor defensa, la sangre de Jesús nunca perderá su poder, y el enemigo huye al ver esa sangre.
Carros veloces. Dios quiere que la iglesia se apresuré a poner por obra su palabra, que salga y proclame el evangelio; ser veloces y diligentes en actuar y moverse en el sentido de la palabra que Dios ha dicho.
Dios quiere que edifiquemos los muros que estaban caídos en nuestra vida, ministerio, familia, economía, emociones y sentimientos.
La restauración trae como consecuencia el crecimiento y la multiplicación, como lo vemos en Jeremías 23:3.
Y yo mismo recogeré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché, y las haré volver a sus moradas; y crecerán y se multiplicará.
En primer lugar debemos ser edificados y restaurados en nuestra vida, para luego restaurar a otros, *****pliendo lo que dice la Biblia: de gracia recibiste, da de gracia.
Tenemos que estar listos, ya que una vez restaurados nos espera la tarea de ser restauradores, una vez edificados debemos convertirnos en edificadores.
Debemos entender ciertas cosas.
Cristo es el fundamento de nuestra edificación. Debemos edificar sobre el; Salmo 127:1, Mateo 7:24, Efesios 2:20, 1ª Corintios 3:10, Colosenses 2:7.
Somos puestos por Dios para edificar a otros. Efesios 4:11-12.
Somos edificadores de ruinas. Isaías 49:8, 58:12, 61:4.
Somos puestos para restaurar. Gálatas 6:1.
Dios es el que da la orden para ser restaurados. Isaías 44:26.
Nuestros muros serán edificados. Miqueas 7:11.
Dios restaura su justicia. Job 33:24-25.
Dios restaura lo que paso. Eclesiastés 3:15.
Dios es quien nos restablece. Isaías 38:16.


En el día de tu restauración.

En aquel día, dice Jehová, juntaré la que cojea, y recogeré la descarriada, y a la que afligí;
Y pondré a la que cojea como remanente, y a la descarriada como nación robusta; Y Jehová reinará sobre ellos en el monte de Sión desde ahora y para siempre.
Y tú, oh torre del rebaño, fortaleza de la hija de Sión, hasta ti vendrá el señorío primero, el reino de la hija de Jerusalén.
Ahora, ¿por qué gritas tanto? ¿No hay rey en ti? ¿Pereció tu consejero, que te ha tomado dolor como mujer de parto?
Duélete y gime, hija de Sión, como mujer que está de parto; porque ahora saldrás de la ciudad y morarás en el campo, y llegarás hasta Babilonia; allí serás librada, allí te redimirá Jehová de la mano de tus enemigos.
Pero ahora se han juntado muchas naciones contra ti, y dicen: Sea profanada, y vean nuestros ojos su deseo en Sión.
Mas ellos no conocieron los pensamientos de Jehová, ni entendieron su consejo; por lo cual los juntó como gavillas en la era.
Levántate y trilla hija de Sión, porque haré tu cuerno como de hierro, y tus uñas de bronce, y desmenuzarás a muchos pueblos; y consagrarás a Jehová su botín, y sus riquezas al Señor de toda la tierra.
El remanente de Jacob será en medio de muchos pueblos como el rocío de Jehová, como las lluvias sobre la hierba, las cuales no esperan a varón, ni aguardan a hijos de hombres.
Asimismo el remanente de Jacob será entre las naciones, en medio de muchos pueblos, como el león entre las bestias de la selva, como el cachorro del león entre las manadas de las ovejas, el cual si pasare y hollare, y arrebatare, no hay quien escape.
Miqueas 4:6-13 c/c Ez. 34, 5:7-8.
En aquel día. ¿En qué día? En el día de tu restauración, viene tu hora, tu temporada llega, está llegando tu primavera. En día que Dios preparo para tu vida llega pronto, este es tu tiempo.
Juntaré la que cojea. Cojear puede ser sinónimo de rengo, paralítico, lisiado. Mefi-boset era lisiado, a los ojos humanos era inservible, pero por gracia llego a estar en el palacio, sentado a la mesa del rey David. Si te sentís lisiado en tu vida, en tus emociones, en tus sueños y anhelos, Dios te restaura y te sana, te redime de tu condición.
Recogeré la descarriada. Dios buscará al que está lejos, aunque nos apartemos, el nos recogerá. Nosotros también tenemos que buscar a la descarriada y traerla al redil. No abandonar las almas.
Y a la que afligí. Él te saca de tu aflicción.
Pondrá la coja como remanente. La que estaba lisiada, la enferma, la que no servia será parte del nuevo proyecto de Dios, parte de la porción selecta.
La descarriada como nación robusta. Es de la cual nadie se fiaba, pasa a ser una nación robusta al ser transformada por Dios.
Jehová reinará sobre ellos. Dios como rey.
Torre del rebaño, fortaleza de la hija de Sión. La iglesia como baluarte, y emblema, como ciudad fuerte de Dios en medio del pueblo.
El señorío primero, el reino de la hija de Jerusalén. El poder de la iglesia, Dios pone a la iglesia en lugares celestiales, la iglesia determina, tiene poder y autoridad de Dios.
Tres preguntas de Dios:
¿Por qué gritas tanto? ¿Qué te pasa? Dios dice: “Reprime del llanto tu voz; y de las lágrimas tus ojos.
¿No hay rey en ti? Si que lo hay, Jesús es nuestro rey eterno; no estamos huérfanos.
¿Pereció tu consejero? No, porque Dios es nuestro consejero, el Espíritu Santo es quien nos guía a toda verdad.
Duélete y gime, hija de Sión, como mujer que está de parto. Dolor por las almas, dar a luz el milagro, parir las almas.
Porque ahora saldrás de la ciudad y morarás en el campo. Salir al campo a trabajar, bajar al valle, los campos están listos, cosechar, es tiempo de salir de las paredes.
Llegarás hasta Babilonia. Llegar hasta el territorio enemigo.
Allí serás librada, allí te redimirá Jehová de la mano de tus enemigos. En medio del trabajo Dios actuará a nuestro favor.
Ahora se han juntado muchas naciones contra ti. El enemigo despliega sus ejércitos para atemorizarte. Son muchos, pero más son los que están contigo.
Dicen: Sea profanada, y vean nuestros ojos su deseo. No escuches lo que el enemigo dice, porque trata de desalentarte, aunque esto sea la realidad; ya que hay una verdad mucho más alta.
Mas ellos no conocieron los pensamientos de Jehová, ni entendieron su consejo. Ellos son ignorantes, ignoran que en los planes de Dios serán quebrantados, como faraón lo fue en su oportunidad.
Levántate y trilla, hija de Sión, porque haré tu cuerno como de hierro, y tus uñas como de bronce, y desmenuzaras a muchos pueblos. La iglesia llamada a levantarse para la guerra, levantarse a trillar.
Y consagrarás a Jehová su botín, y sus riquezas al Señor de toda la tierra. Traer la ofrenda, las almas rescatadas, nuestra propia vida; y también los recursos generados.
Es tiempo de fortalecerse, de prepararse para el conflicto, la guerra puede producir heridas, pero él nos sanará y estaremos de pies. Somos más que vencedores.
Dos aspectos de la iglesia.
El remanente… será en medio de muchos pueblos como el rocío de Jehová, como las lluvias sobre la hierba. Que refresca, da vida, hace producir.
El remanente será como el león entre las bestias, como el cachorro del león. Símbolo de poder, de fuerza, de majestad, en la cima; somos hijos –cachorros- del león de la tribu de Judá.


Una vez vuelto.

Veamos un pasaje muy interesante que tiene que ver con todo lo que hasta aquí venimos tratando, Evangelio según san Lucas 22:31-32.
Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo;
Pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.
Un pasaje muy interesante, que en primer lugar nos muestra como el diablo le pide permiso a Dios para tocar a sus hijos, esto nos muestra que si Dios no quiere el enemigo no nos toca, pero esta vez no dice que no fue así, sino todo lo contrario, pues Dios, permitió que los toque.
En el texto se menciona la zaranda, que es un instrumento que se utiliza para separar el grano de trigo limpio de la cascara inservible, esto nos muestra que cuando Dios permite que pasemos por cosas que no entendemos, es para que seamos limpios, para que seamos purificados.
Podemos comparar esto con lo que dice en el libro del profeta Amos 9:9.
Porque he aquí mandaré y haré que la casa de Israel sea zarandeada entre todas las naciones, como se zarandea el grano en una criba, y no cae un granito en tierra.
Esto es concordante con lo que Pedro dice en su primera carta 4:17, con respecto a que el justo juicio de Dios se manifiesta primero en su casa, para que su pueblo sea purificado.
Porque es el tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?
Y como dice Pablo, en su Segunda carta a los Corintios 4:17, que la tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria.
Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria.
Algo que me impacta, es que Jesús es el que intercedió por Pedro, Jesús intercede por nosotros, él es nuestro Mediador, el Espíritu Santo es el que intercede por nosotros, aún con gemido indecibles.
Él es quién fortalece nuestra fe, para que no falte y podamos pasar el momento difícil.
Pedro atravesó un momento crítico, ya que la palabra dada por Jesús se *****plió, pues si vemos más adelante veremos como lo niega, y esto hace que lloré amargamente, al punto de creerse ya descalificado.
Pero cuando el ángel se parece a las mujeres, le manda a decir a todos los discípulos que vayan hasta Galilea, y añade díganle también a Pedro.
Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va delante de vosotros a Galilea, allí le veréis, como os dijo.
Evangelio según san Marcos 16:7.
Luego vemos en el Evangelio de san Juan 21, como Jesús restaura a Pedro, y le da una misión muy importante.
Así es como Dios actúa en nosotros también; para que luego de que nosotros seamos restauramos restauremos también a otros.
Si volvemos a la vida de Pedro, podemos ver como sus cartas son cartas de aliento, animo y de confirmación para la iglesia, y para todos aquellos que están pasando por momentos críticos de sus vidas, ministerio y familia.
Dios quiere que edifiquemos nuestros muros, es hora de levantarnos y poner manos a la obra, pues la tarea es grande, pues una vez que nosotros hayamos terminado en nuestras vidas deberemos ir a buscar a otros, aquellos que están derribado y destruidos y también deberemos restaurarlos, pero primero nosotros necesitamos ser restaurados.
Debemos edificar nuestros muros, pero nuestros muros deben de tener puertas.
Como dice el pastor del Centro Cristiano Nueva Vida, Guillermo H. Prein, en una de sus predicas: Un muro sin puertas te aísla, un muro con puertas te comunica y te protege.


Condiciones para ser edificados y restaurados.

Dios quiere y puede restaurarnos, restituirnos –que no es otra cosa que regresarnos y devolvernos a nuestra antigua condición- pero para esto tenemos que observar ciertas condiciones espirituales mencionadas en la Biblia.
Una verdadera conversión. Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mi estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos(Jeremías 15:19).
Frutos dignos de arrepentimiento. Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento(Mateo 3:8).
Volver a Dios. Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará.
Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él.
Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra.
Tú, pues, vuélvete a tu Dios; guarda misericordia y juicio, y en tu Dios confía siempre.
Oseas 6:1-3, 12:6.
Arrepentimiento genuino y verdadero. Sucederá cuando hubieren venido sobre ti todas estas cosas, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y te arrepintieres en medio de todas las naciones adonde te hubiere arrojado Jehová tu Dios,
Y te convirtieres a Jehová tu Dios, y obedecieres a su voz conforme a todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma,
Entonces Jehová hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiese esparcido Jehová tu Dios.
Deuteronomio 30:1-3.
Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.
Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio.
Hechos 2:38, 3:19.
Volver y oír la voz de Dios. Y tú volverás, y oirás la voz de Jehová, y pondrás por obra todos sus mandamientos que yo te ordeno hoy.
Y te hará Jehová tu Dios abundar en toda obra de tus manos, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, en el fruto de tu tierra, para bien; porque Jehová volverá a gozarse sobre ti para bien, de la manera que se gozó sobre tus padres,
Cuando obedecieres a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos escritos en este libro de la ley; cuando te convirtieres a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma.
Deuteronomio 30:8-10.
Reconocimiento genuino y verdadero del pecado. Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. En su angustia me buscarán(Oseas 5:15).
Y cada uno de estos pasos trae sobre nuestras vidas un resultado glorioso, la restauración y restitución, veamos dos textos que nos hablan de esto, Oseas 14:1-7 y Amos 9:11-15.
Vuelve, oh Israel, a Jehová tu Dios; porque por tu pecado has caído.
Llevad con vosotros palabras de súplica, y volved a Jehová, y decidle: Quita toda iniquidad, y acepta el bien, y te ofreceremos la ofrenda de nuestros labios.
No nos librará el asirio; no montaremos en caballos, ni nunca más diremos a la obra de nuestras manos: dioses nuestros; porque en ti el huérfano alcanzará misericordia.
Yo sanaré su rebelión, lo amaré de pura gracia; porque mi ira se apartó de ellos.
Yo seré a Israel como rocío; él florecerá como lirio, y extenderá sus raíces como el Líbano.
Se extenderán sus ramas, y será su gloria como la del olivo, y perfumará como el Líbano.
Volverá y se sentará bajo su sombra; serán vivificados como trigo, y florecerán como la vid; su olor será como de vino del Líbano.

En aquel día yo levantaré el tabernáculo caído de David, y cerraré sus portillos y levantaré sus ruinas, y lo edificaré como en el tiempo pasado;
Para que aquellos sobre los cuales es invocado mi nombre posean el resto de Edom, y a todas las naciones, dice Jehová que hace esto.
He aquí vienen días, dice Jehová, en que el que ara alcanzará al segador, y el pisador de las uvas al que lleve la simiente; y los montes destilarán mosto, y todos los collados se derretirán.
Y traeré del cautiverio a mi pueblo Israel, y edificarán ellos las ciudades asoladas, y las habitarán; plantarán viñas, y beberán el vino de ellas, y se harán huertos, y comerán el fruto de ellos.
Pues los plantaré sobre su tierra, y nunca más serán arrancados de su tierra que yo le di, ha dicho Jehová Dios tuyo.
No importa cuanto haya sido dañado, no importa cuan destruidos y derribados hayan sido tus muros, porque Dios te restaura el doble, así como lo hizo con Job.
Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó el doble todas las cosas que habían sido de Job.
Y bendijo Jehová el postrer estado de Job más que el primero; porque tuvo catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas.
Job 42:10, 12.
Su hacienda era siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas, y muchísimos criados; y era aquel varón más grande que todos los orientales.
Job 1:3.
La palabra se *****ple fielmente, ya que Dios nos restituye el doble de lo que tuvimos.
Volveos a la fortaleza, oh prisioneros de esperanza; hoy también os anuncio que os restauraré el doble.
Zacarías 9:12.
Compárese con Isaías 61:7.
En lugar de vuestra doble confusión y de vuestra deshonra, os alabarán en sus heredades; por lo cual en sus tierras poseerán doble honra, y tendrán perpetuo gozo.

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