¡Buscando la iglesia correcta en los lugares incorrectos!


Por David Wilkerson.  «Una queja que oigo consistentemente de parte de cristianos de todas partes del mundo es: “¡No puedo encontrar una iglesia buena en ninguna parte! Necesito un lugar donde mi familia pueda ser ministrada – donde podamos oír una palabra verdadera del cielo, y donde mis niños puedan crecer conociendo la justicia verdadera. ¡Pero no he encontrado esa iglesia!».

Durante los pasados cinco años, esta sola queja ha llegado como una corriente de miles de lectores en nuestra lista de correo. Muchos escriben: «Por dondequiera que voy las iglesias están llenas de promociones, necedades, anuncios – toda clase de actividades que distraen del evangelio. Toda la predicación que oigo es superficial y la adoración está muerta. Siempre me voy sintiéndome tan vacío.»

Otros se quejan: «Nuestro pastor está constantemente tratando cosas nuevas en nuestra iglesia – nuevos métodos de evangelismo, nueva música, nuevos movimientos ‘de avivamiento’ de todas clases. ¡Ahora nuestra iglesia se está dividiendo por esa búsqueda continua de nuevos trucos!»

Desde luego, hay excepciones a estas historias tristes. Algunos lectores escriben: «Doy gracias a Dios por nuestro pastor. Él pasa tiempo de rodillas – y siempre que él predica, él trae fuego del cielo. ¡El Señor bendice nuestra iglesia poderosamente!»

Trágicamente, sin embargo, pocos ministros hoy tienen la unción del Espíritu de Dios. Ellos pueden decir una historia buena o intercalar humor en sus sermones. Pero no tienen una palabra fresca del cielo porque no dedican tiempo a solas con el Señor. El resultado es un hambre de la verdadera Palabra de Dios extendida en la tierra.

Si usted tiene problemas encontrando una iglesia buena, tengo para usted buenas y malas noticias. Primero, las noticias malas: usted nunca encontrará la iglesia perfecta – una iglesia recta, bendecida por Dios – hasta que usted comience a buscarla en el lugar correcto.

Ahora, aquí están las buenas noticias: Dios claramente nos muestra en su Palabra donde encontrar esta iglesia santa, bendita. ¡De hecho, espero mostrarle en este mensaje expresamente dónde usted pueda ir a encontrarla!

Jeremías encontró esta iglesia
«mientras él estaba aún el tribunal
de la prisión…» (Jeremías 33:1).

Mientras el piadoso profeta Jeremías estaba sentado en prisión, Jerusalén estaba en ruinas. La ciudad representó el centro de adoración para la iglesia del Antiguo Testamento. En cierta época fue un lugar santo – lleno de la gloria de Dios, y servido por profetas santos y sacerdotes santificados.

Pero ahora Jerusalén estaba llena de enfermedad y muerte, habitada por falsos profetas y gente espiritualmente muerta. Si usted hubiese sido uno de los del remanente santo en aquel tiempo, usted no hubiese sido capaz de encontrar una sola casa de adoración recta o un pastor piadoso. Había sido devastado todo lo que una vez había sido santo y bendito.

Al Jeremías ver esta horrible escena, su corazón se desgarró. En el capítulo anterior Dios le había dicho que Jerusalén era tan mala que ahora él «ocultaba su rostro» de todo aquello. Él advirtió: «No puedo ver más lo que mi iglesia ha llegado a ser. Toda la idolatría e insensatez de la gente – todos sus nuevos movimientos – me provocan ira. Por lo tanto, ¡todo lo que es de la carne y no de mí lo voy a quemar!» (vea Jeremías 32:29).

Jeremías mismo se enfocó tanto en la ruina alrededor de él que perdió de vista las promesas del pacto de Dios a su pueblo. Él pudo haber seguido desesperado, gastando sus días pensando y hundiéndose más en desesperación. Él pudo haber pensado: «Es inútil – Dios ha ocultado su rostro de nosotros. ¡No hay ninguna casa verdadera de adoración!»

¡Pero de pronto, el Señor le habló al profeta, diciendo: «¡Arrodíllate, Jeremías! Dedícate a orar a mí. Tú crees que ya no queda nada de mi iglesia. ¡Pero voy a mostrarte las cosas grandiosas que he planeado para mi pueblo!» (ver Jeremías 33:3).

Si los cristianos hoy quieren encontrar la iglesia correcta, éste es el lugar donde comenzar – ¡con oración! Nadie nunca va a encontrar la iglesia verdadera de Dios subiéndose en un autobús, tren o avión y corriendo en el mundo entero en busca de ella. No podemos simplemente llegar a su iglesia por ningún transporte moderno. ¡El único mapa confiable es nuestro cuarto secreto de oración!

¡Dios le reveló a Jeremías su gloriosa
promesa de pacto sobre el perfecto
sacerdocio santo!

Hoy la iglesia de Jesucristo está en esa misma terrible condición. He llegado a esta conclusión después de haber visto los videos de ciertos «avivamientos» y conferencias que me han enviado creyentes rectos de todas partes del país. Me escriben diciendo: «Hermano David, usted no podrá creer la blasfemia que va a ver en esta cinta.»

Por lo general digo dentro de mí: «De seguro que no es tan malo.» Pero cuando veo las cintas, las escenas son peores que las descripciones que me dieron. Los servicios son dirigidos por falsos profetas y comerciantes que escupen locura y burlas blasfemas. Considere las siguientes escenas de algunas de las reuniones:

 

  • Un maestro de prosperidad le dice a la audiencia que es un desperdicio darle dinero a los pobres. En vez de eso, dijo: «¡Dé su dinero a los bendecidos. ¡De esa manera usted será bendecido a cambio!»

     

     

  • Un hombre con un collar de perro puesto, gateaba ladrando como un perro mientras el coro cantaba la canción «A dónde él me guie le seguiré.» ¡Los líderes dijeron que esta demostración era un acto de sumisión dirigido por el Espíritu!

     

     

  • La gente corría alrededor del auditorio mientras el grupo de adoración cantaba: «Corre por el dinero.» Aparentemente, mientras más rápido se corría, mayor sería la bendición financiera.
También te puede interesar:
Las Huellas de un Padre sobre su Hijo (Predica del día del Padre)

 

Cuando vi estas cosas, mi espíritu gritó: «¡Oh, Señor – esto es una blasfemia! ¡Los pastores y las ovejas están totalmente ciegos! ¿Cómo podrías sanar esta profanación descarada de tu obra? ¡La herida a tu iglesia parece incurable!»

Desde luego, el Señor realmente «vuelve su rostro» de toda esta insensatez y burla. Pero él nunca se oculta de los que se encierran en oración con él. Y le dijo a Jeremías, un hombre dedicado a la oración: «He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad.» (Jeremías 33:6).

¡Estas son palabras impresionantes! Dios le estaba diciendo al profeta: «Aunque no lo creas, Jeremías, voy a curar a mi pueblo. ¡De hecho, les voy a conducir a paz y verdad abundantes! Estoy a punto de traer una gran limpieza, con nuevas misericordias. ¡Y mi iglesia será otra vez un lugar de gozo y alabanzas verdaderas donde todas las ataduras son rotas!»

Entonces el Señor dio esta gloriosa promesa de su pacto: «Así dice Jehová de los ejércitos: En este lugar desierto, sin hombre y sin animal, y en todas sus ciudades, aún habrá cabañas de pastores que hagan pastar sus ganados.» (Jeremías 33:12). Él estaba diciendo: «Voy a establecer una multitud de sacerdotes piadosos en todas las ciudades. ¡Y ellos me servirán en verdad, haciendo que mis ovejas descansen!»

En toda ciudad y pueblo, sea en montañas o valles, el norte o el sur, habría un «redil» – un corral para el rebaño – con un pastor que los cuide. Y «aún pasarán ganados por las manos del que los cuente, ha dicho Jehová.» (33:13). Este versículo habla de cuidado íntimo y personal para cada oveja. Dios estaba diciendo: «¡Estos sacerdotes piadosos cuidarán de mi pueblo individualmente!»

Entonces el Señor resumió su bendición de restauración, diciendo: «He aquí vienen días, dice Jehová, en que yo confirmaré la buena palabra que he hablado a la casa de Israel y a la casa de Judá.» (33:14). Esta «buena palabra» sonaba casi demasiado buena para ser verdadera. ¡No sólo Dios limpiaría a su iglesia y restauraría a su pueblo – sino que él también les proveería pastores piadosos!

Sólo el mismo Señor podría realizar un trabajo tan asombroso. Ningún evangelista, maestro o nuevo movimiento podrían lograrlo. ¡Ocurriría solamente por la promesa del pacto!

¡Creo que Dios se refería a nuestros días
cuando hablaba estas promesas a Jeremías!

«En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar a David un Renuevo de justicia, y hará juicio y justicia en la tierra.» (Jeremías 22:15). ¿A qué «días» se refiere Dios aquí? Él está hablando del tiempo cuando se cumpliría la visión. ¿Y quién es el «Renuevo de justicia» que él menciona? ¡No es otro que el Señor Jesucristo!

Amados, Dios ha cumplido su visión a través de la muerte y la resurrección de su Hijo Jesucristo. Él ha establecido su iglesia, y el nombre de esta iglesia no es ni bautista ni pentecostal, ni ningún otro nombre sino: «Jehová, justicia nuestra.» (33:16).

Pero aún hay noticias más maravillosas. Dios dijo que esta iglesia: «me será a mí por nombre de gozo, de alabanza y de gloria, entre todas las naciones de la tierra, que habrán oído todo el bien que yo les hago; y temerán y temblarán de todo el bien y de toda la paz que yo les haré.» (33:9).

El significado literal de esta última frase es: «Ellos temblarán y se asombrarán, sobrecogidos y llenos de temor de Dios.» Dios estaba diciendo: «Voy a hacer algo tan asombroso, tan claramente lleno de mi abundante paz y verdad, que mi pueblo temblará con temor!»

Pero, ¿qué causará este miedo y temblor? ¿Será un mensaje duro de juicio? ¿La predicación de la ley? ¿Una expresión de la ira de Dios? ¡No! ¡Todo el miedo y el temblor vendrá por una revelación de la bondad de Dios! Vendrá por una expresión de su misericordia inmerecida, dándole a su pueblo paz y reposo abundante.

¿Las promesas de Dios de sanidad, perdón y
de pastores santos hicieron que
pueblo de Dios se descuidara?

Cuando el Señor prometió ser la justicia de su pueblo por fe, ¿comenzaron los israelitas entonces a caminar con descuido, bajando su estándar de santidad? No, de ninguna manera. En vez de esto, ¡la promesa de Dios de paz y reposo les hizo temblar de temor!

Vemos un cuadro de este temblor santo en Marcos 4. Cuando una tormenta amenazaba las vidas de los discípulos, Jesús reprendió el viento y el mar diciendo: «Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza.» (Marcos 4:39). ¿Cómo reaccionaron los discípulos? Las Escrituras dicen: «Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?» (4:31).

¿Por qué estos hombres «temieron con gran temor»? No fue debido a algún regaño fuerte de parte de su maestro. No – fue porque él calmó la tormenta, trayendo paz y calma. Es decir, ¡temieron al ver la bondad que Cristo mostró a sus seguidores infieles, no merecedores de ella!

Entonces, ¿cómo Dios causará miedo y temblor en la iglesia de los últimos días? ¿Vendrá por un mensaje estruendoso de condenación o por alguna nueva forma de legalismo? ¡No, nunca! ¡El pueblo de Dios temblará ante la gloriosa revelación de sus promesas del nuevo pacto!

Temblaremos al reconocer que su Espíritu vive y obra en nosotros para prepararnos como la novia de Cristo, aunque no lo merezcamos. Gritaremos: «¿Qué? ¿El Señor está obrando en mí, con todos mis problemas, mis fracasos y mis peculiaridades? ¿Él hace que yo haga su voluntad, haciéndome más santo, libre de culpa, su luz brillante al mundo?» ¡Nos humillaremos con temor santo!

También te puede interesar:
GEDEÓN Y LOS 300 - "La Buena Batalla" De 32.000 a 300

¿No es esto lo que usted está buscando en la iglesia?

¿Y qué de los pastores santos y los rebaños
que poblarán las ciudades?

Usted podría estar preguntándose: «¿Usted está diciendo que Dios quitará de la iglesia todas las falsas doctrinas de prosperidad y los falsos pastores asalariados?» No, no es eso lo que estoy diciendo. De hecho, de acuerdo a una profecía del Antiguo Testamento, siempre habrá en la iglesia un ministerio de Elí holgazán y descuidado. Se llama el ministerio de Abiatar, llamado así por el sacerdote que abandonó a David – ¡es un ministerio completamente de la carne!

Usted también se podría preguntar: «¿Dónde están esos pastores santos que el Señor nos prometió? ¿Dónde están pastoreando? ¿Está usted diciendo que podemos encontrar iglesias rectas en cada ciudad, pueblo o villa?

«No veo cómo Dios podría encontrar suficientes ministros santos, separados para «hacerlos una morada» en cada lugar. No hay suficientes institutos bíblicos y seminarios en el mundo para tan siquiera comenzar el cumplimiento de esta increíble profecía. Sé que el Señor está levantando un ejército de ministros jóvenes, santos. Pero seguramente son pocos y están lejos entre sí. Entonces, ¿dónde está este sacerdocio numeroso?»

Encontramos la respuesta a esta pregunta en el resto del relato de Jeremías. Dios le dijo al profeta: «Como no puede ser contado el ejército del cielo, ni la arena del mar se puede medir, así multiplicaré la descendencia de David mi siervo, y los levitas que me sirven.» (Jeremías 33:22). Él estaba diciendo: «Te doy esta promesa del pacto. ¡Voy a aumentar el sacerdocio santo que pastoreará a mis rebaños que se están multiplicando!»

¿Cómo Dios hará esto? Encontramos la respuesta en el libro de Apocalipsis: «…Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre…» (Apocalipsis 1:5-6). ¡Dios nos ha hecho sacerdotes a todos! Todos los que han sido lavados en la sangre de Cristo son miembros de su real sacerdocio.

El apóstol Pedro se hizo eco de esto en I Pedro 2:5: «Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.» (1 Pedro 2:5). ¡Dios nos ha llamado a ser sacerdotes que le ministren a él!

El concepto del Señor sobre «la iglesia» es muy diferente al nuestro. Pensamos que la iglesia es un ministerio para la gente. Es un lugar donde se satisfacen todas las necesidades espirituales, físicas y emocionales del pueblo de Dios. Por supuesto, esto es parte de lo que forma a la iglesia. Pero la verdadera iglesia, de acuerdo a las Escrituras, comienza con el ministerio a Jesucristo. ¡El concepto de Dios sobre la iglesia es cualquier lugar en el que se ministra al Señor!

Vemos esta distinción ilustrada en Ezequiel 44. En el siguiente pasaje, el Señor describe al ministerio que está centralizado en el hombre: «Y servirán en mi santuario como porteros a las puertas de la casa y sirvientes en la casa; ellos matarán el holocausto y la víctima para el pueblo, y estarán ante él para servirle…Les pondré, pues, por guardas encargados de la custodia de la casa, para todo el servicio de ella, y para todo lo que en ella haya de hacerse.» (Ezequiel 44:11,14).

De acuerdo a este pasaje, los sacerdotes estaban haciendo todo lo que debiera hacer un pastor. Estaban predicando, aconsejando, ministrando a las necesidades del pueblo. De hecho, a los ojos de las personas no espirituales, probablemente sus ministerios lucían como una iglesia buena, sólida.

Pero en realidad estos ministros le estaban dando al pueblo lo que su carne quería: «Por cuanto les sirvieron delante de sus ídolos, y fueron a la casa de Israel por tropezadero de maldad; por tanto, he alzado mi mano y jurado, dice Jehová el Señor, que ellos llevarán su iniquidad.» (44:12).

Estos falsos pastores no tenían palabra de Dios. De hecho, ¡Dios dijo que él era enemigo de ellos! «No se acercarán a mí para servirme como sacerdotes, ni se acercarán a ninguna de mis cosas santas, en el lugar santísimo, sino que llevarán su vergüenza y las abominaciones que hicieron.» (44:13).

Simplemente Dios nos está diciendo: «¡Mi pueblo desea pastores falsos! No quieren escuchar el mensaje del evangelio y que sus pecados sean expuestos. Así que les voy a dar la clase de pastores que quieren. ¡Les asignaré pastores que les ministrarán a sus deseos idólatras y a sus concupiscencias!

Le pregunto a usted – ¿Qué está usted buscando
en una iglesia?

Tal vez usted está buscando una iglesia que instruya a sus hijos los domingos en la mañana. O, tal vez usted está buscando por un compañerismo verdadero. Tal vez está usted hambriento por buena alabanza y adoración. O usted está tratando de satisfacer alguna otra profunda necesidad en su vida.

Si alguna de esas preocupaciones le aplica a usted, tengo una pregunta difícil para usted: Para satisfacer estas necesidades, ¿pondría a usted y a su familia al cuidado de un sacerdocio como el de Abiatar – un ministerio que Dios ha rechazado? ¿Se sometería a la predicación de un pastor «asignado» por Dios para ministrar a la idolatría de la gente?

Déjeme darle esta palabra sobre la verdadera iglesia de Dios: ¡La Biblia dice que usted ha sido designado como un real sacerdote para Dios! ¡Claro que sí!- usted debe ser un pastor, un ministro, un sacerdote. ¡Y la iglesia verdadera debe comenzar en su casa!

La Biblia dice que cada creyente ha sido llamado para formar parte del sacerdocio santo de Sadoc: «Mas los sacerdotes levitas hijos de Sadoc, que guardaron el ordenamiento del santuario cuando los hijos de Israel se apartaron de mí, ellos se acercarán para ministrar ante mí, y delante de mí estarán para ofrecerme la grosura y la sangre, dice Jehová el Señor. Ellos entrarán en mi santuario, y se acercarán a mi mesa para servirme, y guardarán mis ordenanzas.» (Ezequiel 44:15-16).

También te puede interesar:
Las Huellas de un Padre sobre su Hijo (Predica del día del Padre)

Usted no tiene que ir al instituto bíblico para ser parte del real sacerdocio de Dios. No tiene que tener un certificado de ordenación colgado en la pared. ¡Cada uno que ha sido lavado en la sangre de Cristo ha sido levantado como un sacerdote para el Señor!

Crecí en una familia que practicaba los que se llamaba «el altar familiar.» Mi padre creía que el versículo del libro de Hebreos que manda a los cristianos a no dejar de congregarse también era para las familias. Por lo tanto, no debíamos faltar al altar familiar.

Todos los días, cuando llegaba la hora del altar familiar en nuestro hogar, mis hermanos y yo podíamos haber estado jugando afuera con nuestros amigos. Pero cuando nuestros padres llamaban: «¡Tiempo de orar!» todo el mundo en el vecindario sabía que los Wilkersons iban para el altar.

Mi padre felizmente tomó el papel de sacerdote y pastor en nuestra casa. Pero, ¿y qué de usted? ¿Ha examinado su corazón con respecto a convertirse en sacerdote para su familia? Usted argumenta que no ha encontrado una iglesia buena – una que le avive y le provoque, una que ministre a sus niños. Pero, ¿ha hecho usted el trabajo sacerdotal de interceder ante el Señor por las personas que ama?

Ya hemos visto en las Escrituras que la verdadera iglesia de Dios está dondequiera que haya creyentes que le ministren al Señor. Y eso tiene que estar ocurriendo en su hogar. El apóstol Pablo dice sobre Priscila y Aquilas: «… a la iglesia de su casa.» (Romanos 16:5).

Sin embargo, muchos cristianos llegan a la casa a una deslumbrante televisión. Compran hasta que se caen. Y dedican poco tiempo, si alguno, a ministrar al Señor. Nunca oran. Nunca se encierran en el cuarto secreto para buscar al Señor o interceder por sus esposos e hijos. Sin embargo, ¡se quejan de que no pueden encontrar una iglesia!

No importa si no hay un esposo o padre en su hogar que pueda asumir el papel de sacerdote. Usted puede ser una madre soltera o un hombre o mujer soltera. Sin embargo, sin importar quién usted sea, Dios dice que usted es un sacerdote real – ¡y usted está llamado a ministrarle a él!

Tal vez usted pueda decir: «Pero es que ya encontré la iglesia correcta. Me encuentro con el Señor allí cada semana. Escucho predicación santa y entro en una adoración maravillosa. Estoy satisfecho con mi iglesia.»

Me alegro con usted por esto. Pero si usted ve la iglesia como un grupo local con el que usted se reúne, entonces usted todavía no ha encontrado la verdadera iglesia. La iglesia recta, bendecida de Dios está donde usted vive – en su hogar, en su trabajo, en el camino al trabajo. ¡Está dondequiera que usted le busque a él, le adore y le ministre!

Y si usted no está ministrando al Señor en su hogar, usted se ha convertido en un sacerdote Abiatar. Usted se ha enfocado tan solamente en sus necesidades personales. Y usted no encontrará la iglesia correcta hasta que usted vaya a su cuarto secreto. Usted la encontrará cuando le dé a Jesús tiempo de calidad – ¡al servir el deseo de Jesús de tener comunión con usted!

Cuando su hogar se convierta en una iglesia, todas sus necesidades más profundas serán satisfechas – no por medios humanos, sino por su Padre celestial de una manera sobrenatural. Y las necesidades de sus hijos serán satisfechas también – ¡todo porque el Espíritu Santo tiene comunión contigo en tu cuarto secreto!

Entonces podrás ir a cualquier iglesia, sin importar cuán muerta parezca estar. ¿Por qué? ¡Lo harás para tener comunión allí con otros buscadores Sadoc! Él tiene siervos hambrientos en todas partes – y él sobrenaturalmente te traerá a aquellos con quienes podrás compartir tu hambre para ministrar al Señor.

Recientemente tuve el privilegio de predicarles a pastores en varios países de Europa oriental. Durante los años de dominio comunista no se les permitía a las iglesias congregarse. Así que con frecuencia los creyentes caminaban en grupos pequeños hasta 10 millas para ir a los bosques para compartir juntos. No había pastores oficiales o ancianos en estos grupos. Ellos sabían que todos eran sacerdotes ante el Señor.

También he oído historias de creyentes encarcelados que por años tan sólo han podido tener compañerismo con el Señor. Un cristiano pasó veinticinco años sin tener contacto con otro creyente. Pero cada hora la pasó en la iglesia porque él ministraba al deseo de Jesús de tener comunión con él.

Amados, el sacerdocio que Jeremías profetizó está en todas partes. Está formado por multitudes de personas hambrientas de Dios, que creen las promesas del pacto del Padre para ellos. Esas promesas les han afirmado en abundante paz y verdad. Y responden siendo fieles para ministrarle al Señor ellos mismos – ¡comenzando en sus propias casas!


Usado con permiso por World Challenge.

¿Qué tan útil fue este articulo? - Compártelo!

Haga clic para calificar!

We are sorry that this post was not useful for you!

Let us improve this post!