Abre los Cielos


Por Jesús Adrián Romero. “Abre los cielos”, es el titulo de una de las canciones, que están incluidas en nuestra última grabación: “Te daré lo mejor”, y es también el clamor de una generación que tiene sed de Dios y de su presencia. En ciudad Juárez Chihuahua donde vivimos tenemos como línea divisoria con los Estados Unidos al “Río Bravo”, o “Río Grande” como lo conocen en Estados Unidos.

Se dice que hace muchos años, el Río Bravo, llevaba tanta agua, que los barcos entraban desde el golfo de México hasta lo que es ahora Ciudad Juárez. En la actualidad cuando te acercas al Río Bravo, el agua te llega solo a los tobillos.
Hace algunos meses, me toco volar por la cuenca del rió Bravo. Empecé en Ciudad Juárez donde el agua llega a los tobillos, y me fui internando hacia territorio de Estados Unidos en el estado de Nuevo México.
A medida que vuelas hacia el norte notas que el río empieza a llevar más y más agua; agua que es usada en los campos de riego en los Estados Unidos, pero no le llega a los campesinos de Ciudad Juárez.
Al seguir la cuenca del rió aún más hacia el norte se encuentra el lago caballo y después la presa elefante. De vez en cuando abren las compuertas de la presa y los campesinos de Cd. Juárez reciben un poco más de agua para sus campos.

En el norte de México, especialmente nuestro estado, es una zona desértica en la que llueve muy poco. Hace algunos años tuvimos una sequía que duro cinco años. Por cinco años no llovió nada. Las presas se secaron. Si cruzabas el estado de Chihuahua en auto, te encontrabas con un cementerio de huesos en ambos lados de la autopista. El ganado estaba muriendo por miles porque no había agua para beber, ni pasto para comer.
Muchos de los campesinos del estado abandonaron sus tierras, dejaron a sus familias y emigraron a los Estados Unidos en busca de empleo para poder mantener a sus familias. Los hijos de los campesinos, salieron a las calles de las principales ciudades del Estado a pedir dinero para poder comer algo, era una situación trágica.
A través de las escrituras encontramos una y otra vez la analogía que se hace acerca de la lluvia natural con la lluvia espiritual.
Así como el campesino tiene necesidad de lluvia para sus campos, el pueblo de Dios tiene necesidad de lluvia espiritual.
Como Pueblo de Dios tenemos la necesidad de un derramamiento del poder del Espíritu sobre nuestra tierra seca. Cuando esto suceda, como dice Joel 2:24, “Las eras se llenarán de trigo, y los lagares rebozarán de vino y aceite” Esto nos habla de un tiempo de cosecha de almas, pero también de un tiempo de refrigerio espiritual, de fiesta y celebración.

Aunque hemos visto brotes de avivamiento en algunas partes de Latinoamérica, aún no hemos visto la lluvia cubrir nuestra tierra como lo anhelamos.
Como pueblo de Dios debemos clamar por lluvia. Debemos pedirle al señor que así como se abren las compuertas de las presas, abra las compuertas de los cielos y mande la lluvia sobre nosotros. En el cielo hay abundancia de lluvia para el pueblo de Dios, pero debemos clamar por ella.
Al menos que como hijos de Dios no nos veamos en el mundo espiritual como el campesino en medio de su campo con los surcos totalmente secos, volteando hacia el cielo buscando las nubes con desesperación, no podremos clamar por lluvia del cielo.
Tenemos que reconocer nuestra necesidad.
Si estamos conformes con nuestra condición espiritual la lluvia nunca vendrá, pero si reconocemos nuestra necesidad y clamamos, el oirá desde los cielos y se cumplirá lo que dice el Salmo 65: 9-11 “Visitas la tierra y la riegas; En gran manera la enriqueces; Con el río de Dios lleno de aguas, preparas el grano de ellos cuando así lo dispones.
Haces que se empapen sus surcos, haces descender sus canales: La ablandas con lluvias, bendices sus renuevos.
Tú coronas el año con tus bienes, y tus nubes destilan grosura”
La letra de la canción dice:
Abre los cielos
Los árboles del campo se han secado
El vino y el aceite se acabo
Tu viña esta desierta y sin vallado
En nuestro asolamiento hay un clamor
Coro
Abre los cielos sobre nosotros
Abre los cielos Señor haz llover
Somos tu pueblo somos tu viña
Abre los cielos Señor haz llover
Vuélvenos a ti y nos volveremos
Ven a darnos vida una vez más
Vuélvenos de nuestro cautiverio
Haz tu remanente regresar
Que esta sea también tu oración, y veremos un avivamiento en Latinoamérica.

Jesús Adrián Romero

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