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Evangélicos en México impulsan la defensa de la vida con una inédita Consulta Popular

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El panorama político está cambiando en Latinoamérica en muchos aspectos; nos ocupamos ahora de uno muy relevante: la presencia de los evangélicos en la vida pública está incrementándose en cantidad, pero también cualitativamente.

Informábamos hace unos meses del acceso a la presidencia del parlamento de Uruguay del evangélico Gerardo Amarilla, y más recientemente del nombramiento para el mismo cargo en Costa Rica del pastor Gonzalo Ramírez; cada vez hay más parlamentarios evangélicos. Damos ahora noticia de otro salto cualitativo importante que es un ejemplo de la creciente capacidad de movilización de los evangélicos; hablamos de una iniciativa que está muy en la línea del concepto bíblico de responsabilidad ciudadana: se trata de una forma de democracia directa, que en México se conoce como “Consulta Popular” y en España se denomina Iniciativa Legislativa Popular. Es una forma de participación que está sólo al alcance de colectivos de la sociedad civil con alta capacidad de movilización.

Hablamos con su coordinador, Aarón Lara, al que ya presentamos en nuestro reportaje sobre la presencia de evangélicos en la última asamblea de la OEA.

Pregunta. Los evangélicos están haciendo ver cada vez más su presencia en la vida pública en México. Recientemente una propuesta del presidente del país no fue adelante porque se produjo una respuesta amplia promovida por evangélicos. ¿Puedes contarnos algo más sobre esto?

Respuesta. En mayo de 2016, el Presidente Enrique Peña Nieto propuso una modificación a la Constitución para legalizar los “matrimonios igualitarios”, es decir, entre personas del mismo sexo. Nuestra oposición surgía a partir de establecer que la figura del matrimonio no es una herramienta igualadora de derechos sino que es el instrumento jurídico que protege a la mujer, y particularmente a los hijos, en una relación consensuada de un hombre y una mujer que tienen el propósito de acompañarse, apoyarse, compartir una vida en común y procrear. El matrimonio no regula afectos, por lo que entonces una relación, así sea sexuada, no cabe en el marco de esta legislación. Esta es la primera vez en la historia de México que una iniciativa presidencial es votada en contra, por lo que el 9 de noviembre es un parte-aguas como precedente jurídico en el tema, pero especialmente en el ámbito político.

P. Ahora estáis planteando una Consulta Popular en defensa de la vida. ¿Cuáles son vuestras motivaciones? ¿Cómo está la protección de la vida en la legislación de México y de sus estados?

R. Desde 2007, la interrupción del embarazo es legal en la Ciudad de México; en todas las demás entidades se permite bajo ciertas causales. En México el derecho a la vida está garantizado sin precisar desde cuándo el ciudadano tiene acceso a este derecho. Bajo estas circunstancias los no nacidos en la Ciudad de México sólo acceden al derecho a la vida tres meses después de su concepción, mientras tanto no son objeto de derecho. A la fecha han sido privados de la vida más de 176 mil no nacidos, ¡sólo en la Ciudad de México! Esa cantidad es mayor que la de los muertos en la guerra contra el narcotráfico en esta administración o en la anterior. ¡En una sola ciudad! Si se sumaran todos los abortos realizados de manera clandestina en el país la suma sería cercana a un millón de abortos por año.

Es un tema sumamente polémico y que ha sido usado por los partidos de izquierda para presentarlo como un avance social en las garantías individuales al sugerir que las mujeres tienen derecho a decidir sobre sus cuerpos; el tema es que al acudir a la interrupción del embarazo ya no están tomando decisiones sobre sus propios cuerpos sino sobre una personas distinta, que tiene un ADN diferente. Se encuentra dentro de su cuerpo, pero es una persona, que tiene derechos, pero que no le son reconocidos y que queda al arbitrio de la decisión de alguien más sin la menor posibilidad de defensa.

P.¿Cuál es la pregunta que vais a plantear a plebiscito?

R. “¿El estado debe proteger la vida humana desde la concepción como un derecho fundamental?”

P. ¿Se ha llevado adelante alguna vez una Consulta Popular en México?

R. Nunca, porque es sumamente complicado cumplir con los requisitos: primero debes solicitar, mediante un escrito libre a la Cámara de Diputados, un aviso de intención. La Cámara te responde con un cuestionario que debes llenar y regresar en un tiempo perentorio y en diez días hábiles te darán un certificado para la realización de la consulta incluyendo el formato que debe ser usado sin modificación alguna. En segundo lugar, y es la parte logística más compleja, te fijan un plazo (en nuestro caso el 15 de septiembre de 2017) para reunir firmas del 2 por ciento del padrón electoral, que es de aproximadamente 85 millones de personas, lo que implica que debes reunir alrededor de 1.800.000 firmas. Nosotros nos proponemos recoger dos millones y medio de firmas por aquellas que la autoridad pueda rechazarnos por errores en el registro. El tercer paso es la validación por el Instituto Nacional Electoral (INE) de los datos de cada firmante que deben estar en el padrón. Una vez validadas las firmas y datos de las credenciales de elector, el cuarto paso es el dictamen de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre la constitucionalidad de la pregunta. Sin duda este es el escollo mayor pues es una aduana eminentemente política y es donde haremos la mayor presión mediática, social y, por supuesto política para que los ministros no detengan el proceso. Y, finalmente, el paso cinco es que, con el dictamen de la Corte, el INE se hace cargo de la impresión de las boletas que deberán estar al alcance de los ciudadanos en la elección federal del 1 de julio de 2018 para que todos los electores puedan manifestarse con un sí o un no sobre la pregunta de la consulta. Complejo y sumamente abrumador el proceso y es por ello que nunca se ha podido realizar en México una Consulta Popular.

La campaña hace énfasis en el gran número de abortos en México. / Web www.consultapopularporlavida.org 

P. ¿En qué momento del proceso os encontráis a día de hoy?

R. En la recolección de firmas, animando a la ciudadanía, viajando por todo el país y usando todos los medios a los que podamos tener alcance.

P. ¿Qué iniciativas estáis tomando para recoger el número de firmas necesario?

R. Principalmente convocando a las iglesias evangélicas, aunque recibiendo el apoyo de las iglesias católicas y grupos de la sociedad civil que quieran unirse sin condicionamientos políticos o intereses de algún tipo.

P. Si superáis todos los requisitos, los mexicanos deberán responder a la Consulta Popular con un “sí” o un “no”. ¿Qué prevéis que responda la población?

R. De acuerdo a encuestas de diferentes instituciones y empresas, pensamos recibir el 80 por ciento de votos a favor de la consulta. Por ejemplo, la CNN en español hizo una encuesta vía twitter en la Ciudad de México, la ciudad más proclive al “no”, y en una gran sorpresa para muchos, el 69 por ciento de los consultados dijo no estar de acuerdo con la interrupción del embarazo. ¡En la ciudad que han dado en llamar la más “liberal” del país!

P. ¿Cómo estáis viendo la mano del Señor en todo el proceso?

R. Sin duda, el Señor es dueño de los tiempos y confiamos que no nos ha traído hasta acá para volver atrás. Estamos sumamente conmovidos porque cada vez más pastores asumen su papel profético en temas que antes cuestionaban o incluso condenaban como campos prohibidos para los cristianos. Difícilmente las iglesias se habían interesado antes por estos temas que consideraban ajenos y, aunque falta mucho por hacer, confiamos en que cada vez más los cristianos seremos protagonistas en la participación social en nuestros países.

P. ¿Cómo pueden colaborar los cristianos mexicanos en esta iniciativa? ¿Y los cristianos del resto de Iberoamérica?

R. Los creyentes en Iberoamérica pueden tener una participación muy importante al orar, por supuesto, pero también al enviar cartas, sobre todo como organizaciones sociales, a la Suprema Corte de Justicia de la Nación reclamando una ampliación en derechos humanos sobre el derecho a la vida y la obligación del Estado para proteger este derecho desde la concepción. Es sumamente importante la presión sobre el poder judicial que ha sido usado más bien como activista de grupos de izquierda y de la ideología de género para promover sus iniciativas atentando contra la democracia. En lo que respecta a los evangélicos mexicanos, esta es una oportunidad histórica para posicionar nuestros valores, promover la unidad y usar nuestra capacidad de influencia para recaudar firmas. El reto no es sencillo, pero podemos alcanzarlo, con el favor de Dios. Hacemos un llamado a empujar esta iniciativa por el derecho a la vida. Por favor, visiten la página www.consultapopularporlavida.org. Muchas gracias.

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